El avance persa hacia occidente

Origen y desarrollo de la democracia en Atenas, (parte VI).

Después del periodo, en el que, el protagonista indiscutible fue Clístenes, con la instauración de su constitución y sus reformas democráticas, el político ateniense desapareció de las fuentes y no se sabe bien que fue de él.

En el tiempo que sigue a esta época de avance democrático, las ciudades jonias establecidas en Asia Menor, empezaron a tener problemas. Estas ciudades estaban allí establecidas desde los siglos XI-IX a.C. teniendo una gran importancia económica, social y cultural. Estaban habitadas por griegos jonios.

Debido al avance hacia el oeste con afán conquistador y expansionista del imperio persa, las ciudades jonias, como Éfeso, Quíos, Colofón o Eritrea, empezaron a preocuparse, debido a su exposición directa con los persas. De entre estas ciudades destacaban la isla de Naxos y Mileto, por su prosperidad económica. El ejército persa llegó a Lidia con Ciro al mando, conquistando su capital, Sardes, en el año 527 a.C. y apresando a su rey, llamado Creso. Antes habían llegado los persas, al mando de Cambises, hijo de Ciro, a Egipto, derrotando al faraón Amasis[1]. Muchas de estas ciudades jonias habían apoyado a Lidia y a su capital, Sardes, en su lucha contra los persas. Por este motivo, ahora se encontraban en una difícil situación, después de la derrota de Lidia.

En la isla de Naxos hubo una revuelta popular y fueron expulsados un grupo de ricos ciudadanos de la ciudad. Estos fueron a refugiarse a la ciudad de Mileto. En Mileto gobernaba Aristágoras, en sustitución del tirano Histieo, primo suyo, que se encontraba retenido a la fuerza en la ciudad de Susa. Estos ciudadanos de Naxos, hablaron con Aristágoras, pidiéndole ayuda para poder regresar a su isla. Este, después de escuchar su historia, les propuso hablar con Artafrenes, gobernante persa de la costa de Asia Menor a las órdenes del rey Darío, para que les proporcionara naves y soldados, con la intención de tomar la isla. Después de hablar Aristágoras con Artafrenes, y dar su consentimiento Darío, partió una flota, con la idea de atacar por sorpresa Naxos. Pero de camino hacia su objetivo hubo una disputa entre Aristágoras y Megabates, un mando persa que iba en la expedición. Este Megabates, tras salir humillado en la disputa con Aristágoras, en venganza, mandó avisar a los naxios del peligro que se les venía encima. De esta forma, en Naxos pudieron aguantar el asedio persa, al haberse podido aprovisionar con antelación. Mientras tanto, Histieo, desde su confinamiento en Susa, consiguió mandar un mensaje a Aristágoras tatuado en la cabeza de un hombre, que posteriormente se dejó crecer el pelo, para ocultar el mensaje a los persas. El mensaje instaba a Aristágoras a revelarse contra los persas. Este, lo debatió con sus afines y todos respondieron favorablemente, menos el logógrafo Hecateo, que advirtió de los peligros de un enfrentamiento contra los persas. Se decidieron por la revuelta. Aristágoras buscó alianzas y después de haber establecido la isonomía (igualdad de todos los ciudadanos ante la ley) en la ciudad de Mileto, partió en busca del apoyo de los lacedemonios. Así lo contó Heródoto[2].

Sin embargo, el rey espartano Cleómenes le negó la ayuda. Después, Aristágoras se dirigió a Atenas, justo cuando esta ciudad se había liberado de los tiranos[3]. Los ciudadanos atenienses si prestaron ayuda a las ciudades jonias, los cuales “enviaron veinte naves” [4].

La primera ofensiva de los griegos fue contra la ciudad de Sardes (498 a.C.), que se tomó sin apenas resistencia y fue incendiada, también un importante templo a la diosa Cibeles fue destruido[5]. Los jonios retrocedieron ante la reagrupación del ejército persa. Hubo un enfrentamiento en Éfeso, en el cual fueron vencidos los griegos, cuyo ejército se disolvió. Los persas, después de esta victoria fueron reconquistando territorios, hasta llegar a Mileto que fue duramente castigada. 

Ya en el año 493 a.C., los persas se dispusieron a avanzar hacia Grecia con un poderoso ejército, al mando del cual estaba Darío I.

Entre tanto en Atenas se encontraban en guerra contra Egina. De los cuantiosos beneficios que se sacaban por esas fechas de las minas del Laureo, Temístocles, convenció a los atenienses de que, con los beneficios obtenidos, era necesario la construcción de una flota naval para esta guerra, ya que opinaba que la existente era deficiente[6]. La flota se construyó, pero no se usó para esta ocasión. Sin embargo, serían de importancia vital en el posterior enfrentamiento contra el ejército persa. Este, avanzaba conquistando. Enviaba emisarios para imponer el pago de tributos que la mayoría aceptaban, menos Atenas y Esparta que se negaron, provocando con ello la guerra. 

El primer avance persa fue en el año 490 a.C. a las órdenes del rey Darío I y con sus lugartenientes Datis y Artafernes. Este fue el comienzo de la primera guerra médica. Entre los miembros del ejército persa se encontraba Hipias, antiguo tirano ateniense que se había refugiado en la corte persa. Aspiraba a ser reincorporado en su puesto de gobernante ateniense, tras una supuesta victoria persa sobre Atenas. 


[1] Heródoto, Historia, III, 1.

[2] Heródoto, Historia, V,29-37.

[3] Heródoto, Historia, V, 55.

[4] Heródoto, Historia, V,97.

[5] Heródoto, Historia, V, 102.

[6] Heródoto, Historia, VII, 144.

Los inicios del sistema democrático ateniense: Las reformas de Clístenes.

Origen y desarrollo de la democracia ateniense. (Parte V)

Tras la salida de los pisistrátidas del poder, en Atenas se diputaban el gobierno de la ciudad, Clístenes e Iságoras. Clístenes, pertenecía a la familia de los Alcmeónidas. Estos, contaban con el favor del Oráculo de Delfos, que era indispensable para obtener el poder. Sin embargo, el favorito para alzarse con el poder era Iságoras. Clístenes recurrió al pueblo en busca de apoyo y este respondió a su favor[1]. Clístenes planteó una serie de reformas para llevar a cabo en el gobierno y en la administración de la ciudad ateniense.

En su lucha por el poder contra su rival político Iságoras, Clístenes se ganó el favor del pueblo por su intención de realizar dichas reformas. Mientras tanto, Iságoras, se hacía con el favor del rey espartano Cleómenes, y le convencía de que luchase contra Clístenes, al cual, anteriormente el rey había protegido. Así, el lacedemonio, decretó la expulsión de Clístenes de la ciudad, junto con setecientas familias. Pero en la población ateniense ya había calado el sentimiento democrático de las reformas propuestas por Clístenes. Al ir el rey espartano a tomar la acrópolis, el pueblo ateniense se reveló contra él y le plantó cara. Iságoras intentó implantar un régimen oligárquico, dando el poder a un consejo de trescientas familias de entre sus partidarios, con ayuda de los espartanos. Iságoras y los espartanos consiguieron tomar la acrópolis. Los atenienses les asediaron[2]. La rebelión de la población hizo que finalmente se pudiera negociar la expulsión de los espartanos y la condena a muerte de los partidarios de Iságoras, que se refugiaban en la acrópolis. A continuación, el pueblo ateniense llamó a Clístenes para que se hiciera cargo del gobierno de la ciudad.

Clístenes fue arconte de Atenas entre los años 507/501 a.C.[3]. Durante su mandato llevó a cabo unas reformas del sistema de gobierno de la ciudad, que serían el primer gran exponente de la democracia ateniense. 

La principal característica de esta reforma, fue la completa inclusión de la ciudadanía en los asuntos del estado.

Para ello, dividió el estado en diez tribus (fileas). Estas, a su vez, se dividían en Démos y Tritties[4].

Las diez tribus sustituían a las cuatro tribus en las que estaba dividida la población anteriormente, aunque se mantuvieran estas cuatro con un propósito cultural. La intención de esta nueva estructura era, seguramente, mezclar a la población, para lograr de esta forma que no hubiera privilegios por las cantidad de posesiones o por el lugar de nacimiento. De esta forma la población se mezclaba, para que, “así fueran más los que participaran del gobierno” [5].

Las diez tribus recibían estos nombres: Erectea, Egea, Pandionisia, Leóntida, Acamántide, Enea, Cecropia, Hipopóntide, Ayántide y Antioquea. Recibían los nombres de héroes autóctonos. Clístenes, encargó a la Pitea del Oráculo de Delfos la elección de los nombres[6]

Con esta reforma, tuvieron acceso a la ciudadanía ateniense “muchos extranjeros y esclavos metecos” [7].

Estas diez tribus se dividían a su vez en diez demos cada una, haciendo un total de cien[8].

También se dividía Atenas en tres regiones, Asty, Paralia y Mesogeia, es decir, ciudad, costa e interior. La idea de Clístenes era mezclar a la población y conseguir de esa manera “un cambio de una sociedad de familias a una de ciudadanos” [9].

Cada una de estas nuevas regiones, se dividió a su vez en treinta distritos, llamados tritties. Diez por cada una de las tres regiones (Asty, Paralia y Mesogeia).

Clístenes reformó también el consejo de los cuatrocientos, instaurado por Solón, pasando a ser el consejo de los quinientos. Este consejo fue más accesible al pueblo, siendo sus miembros seleccionados de entre las diez tribus. Se elegían por sorteo, cincuenta ciudadanos por cada una de las diez tribus, y estos, ejercían sus funciones durante un año. Estos ciudadanos no podían ser menores de treinta años y solo podían ser elegidos dos años, no consecutivos, para ejercer este cargo durante su vida[10].

Clístenes con sus reformas buscaba la isonomía, es decir, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley[11], la igualdad política. Esta igualdad política iba en contra de los ideales aristocráticos, que se remontan a la época arcaica griega de areté o virtud, inherentes al noble, frente al hombre corriente que era kakós, “el malo”[12].

La Boulé tenía el cometido de preparar las sesiones de la asamblea. Estaba dirigida por una pritanía cuyo presidente era relevado a diario[13]. Presentaba ante la asamblea los asuntos a tratar. La asamblea era la encargada de votar sobre las leyes que proponía el consejo y era la institución con mayor poder político del momento. En la asamblea tenían derecho a participar, y tomar la palabra, todos los ciudadanos. Al convocarse, tenía que haber un número mínimo de seis mil ciudadanos y como máximo, podía haber cuarenta mil. La asamblea o ekklesía se reunía en la colina del Pnix. En ella se elegían magistrados, se votaban leyes, se tomaban decisiones económicas, de asuntos públicos, sobre guerra y paz y también, esta institución ejercía como tribunal de justicia[14].

La heliea era otro tribunal de justicia, formado por seis mil jueces-jurado. Se encargaban de juzgar delitos menores. De los delitos importantes se encargaba la asamblea. La heliea también era un organismo de control de las acciones del gobierno[15]. Su sede estaba en el Ágora.

El consejo del Areópago perdió mucho de su poder con respecto al resto de instituciones políticas, quedando relegado a vigilar que se cumpliera la ley y a juzgar los delitos de orden público, aunque, según Francisco Rodríguez Adrados, esta institución fue respetada por Clístenes[16].

El número de arcontes pasó de nueve a diez, con el nombramiento del nuevo secretario[17]. El jefe del ejército era el polemarca[18].

Otra de las innovaciones del régimen de Clístenes fue la creación de la institución del ostracismo. Esta ley, permitía a la asamblea, expulsar de Atenas, por un tiempo de diez años, a cualquier persona sospechosa de poner en peligro la soberanía popular. Al regresar, la persona en cuestión recuperaba todos sus bienes. Recibía el nombre, de los ostraca o trozos de cerámica donde se escribían los nombres de los posibles ciudadanos que serían mandados al ostracismo y que eran sometidos a votación por la asamblea.

Heródoto[19] y Aristóteles[20], hablan de Clístenes como del creador de la democracia[21].


[1] Heródoto, Historia, V, 66.

[2] Heródoto, Historia, V, 72.

[3] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.307.

[4] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.307.

[5] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 21,2.

[6] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 21,6.

[7] Aristóteles, Política, 1275b.

[8] Barceló, Pedro-Hernández de la Fuente, David, Breve historia política del mundo clásico, p.24,25. También en Heródoto, Historia, V, 69.

[9] Barceló, Pedro- Hernández de la Fuente, David, Breve historia política del mundo clásico, p.25.

[10] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.310,311.

[11] Barceló, Pedro- Hernández de la Fuente, David, Breve historia política del mundo clásico, p.26.

[12] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.91,92.

[13] Barceló, Pedro- Hernández de la Fuente, David, Breve historia política del mundo clásico, p.27.

[14] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.312,313.

[15] Barceló, Pedro- Hernández de la Fuente, David, Breve historia política del mundo clásico, p.27.

[16] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.98.

[17] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.313,315.

[18] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 22,2.

[19] Heródoto, Historia, VI,131.

[20] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 23,1.

[21] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.96.

Origen y desarrollo de la democracia en Atenas, (parte IV).

El paréntesis tiránico de Pisístrato y sus epígonos

En Atenas, alrededor de la mitad del siglo V a.C. había tres partidos políticos que se disputaban el poder. En la costa, los llamados Paralios, tenían a Megacles II como su líder[1]. Era un partido de ideas moderadas. En la llanura estaban los Pedieos, cuyo líder era Licurgo. Aspiraban a imponer un régimen oligárquico en la ciudad de Atenas. Y, por último, en la montaña, los Diacrios, seguidores de Pisístrato. Eran en su mayor parte jornaleros, pastores y campesinos[2].

Pisístrato impondría la tiranía, pero no tuvo al pueblo ateniense en su contra.

Nos cuenta Aristóteles[3], que mientras Pisístrato arengaba a los soldados, hombres de su confianza, posiblemente su guardia personal, robaron las armas de los hombres del ejército, dejándolos indefensos. También nos dice “que gobernó con moderación a pesar de ser un tirano” [4].

Pisístrato, hijo de Hipócrates, como nos explica Heródoto[5], tuvo tres periodos de gobierno[6], entre los cuales hubo periodos en los que estuvo exiliado, pero cuando le llegó la hora, la muerte le sorprendió en el cargo.

La primera vez que Pisístrato alcanzó el poder fue en el año 561 a.C., apoyado por el pueblo[7]. Llegó al gobierno de esta forma. En una sesión de la asamblea, Pisístrato pidió al pueblo una escolta personal para protegerse de sus enemigos políticos, simulando haber sido atacado y aprovechándose de la buena fama que había adquirido en la guerra contra Megara. El pueblo se la concedió. De esta forma Pisístrato junto con su nueva escolta tomaron la Acrópolis por la fuerza y se alzaron con el poder[8]. Aunque según Heródoto, “Gobernó la ciudad de manera ordenada y acertada, conservando intactas las instituciones” [9].

Durante esta primera fase del gobierno de Pisístrato como tirano de Atenas, sus oponentes políticos, Megacles II, del partido de los Paralios (de la costa), y Licurgo, de los Pedieos (de la llanura), se aliaron en su contra. Como resultado de esta unión, Pisístrato tuvo que huir al exilio. La alianza entre los aristócratas de Megacles y Licurgo duró poco, debido a disputas entre ellos[10]. Megacles buscó la forma de aliarse con su antiguo enemigo político, Pisístrato, haciendo que éste se casara con su hija. Megacles pertenecía a la familia más poderosa de Atenas, la familia de los Alcmeónidas. Era hijo de Alcmeón, y este a su vez era hijo de Megacles I, protagonista del episodio contra Cilón. En este incidente, Megacles acabó ordenando el asesinato de los hombres de Cilón, que se habían refugiado en la Acrópolis tras el intentar hacerse con el poder a la fuerza. Todo terminó con el juicio contra Megacles, por haber dado muerte a los hombres de Cilón en la Acrópolis, lugar considerado sagrado por los atenienses y en donde bajo ningún concepto se podía permitir un asesinato. Megacles fue condenado al exilio por sacrilegio. La condena le afectó a “él, a su familia y hasta a los huesos de sus antepasados”[11].

Para entregarle el poder a Pisístrato, Heródoto[12], cuenta que el partido de los Alcmeónidas, diseñó una representación triunfal. Disfrazaron a una mujer hermosa como si fuera la diosa Atenea y la hicieron entrar en la ciudad junto a Pisístrato. De esta forma se extendió el rumor por la ciudad de que a Pisístrato le favorecía la diosa por excelencia de Atenas.

Esta unión de Pisístrato y Megacles significaba algo novedoso, como nos cuenta F. R. Adrados[13], ya que significaba una alianza entre la aristocracia y el pueblo ateniense. Sin embargo, la familia de los Alcmeónidas estaba enemistada con el resto de la aristocracia de Atenas.

Pisístrato por su parte, pronto hizo fracasar la unión al no consumar su matrimonio con la hija de Megacles, para que sus hijos no formaran parte de la familia sacrílega de los Alcmeónidas[14], y por no perjudicar a los hijos que había tenido con su anterior esposa. Estos eran Hipias e Hiparco.

Por este motivo, Pisístrato es desterrado de nuevo, formándose otra vez la alianza de la etapa anterior.

El tercer periodo del tirano en el poder, se produce tras aliarse este, con un ejército enemigo, formado por tropas mercenarias de Argos, junto con tropas que aportó un noble de Naxos llamado Ligdamis[15], derrotando a los ciudadanos atenienses en la península de Palene, al norte de Atenas[16].

Esta tercera fase de Pisístrato en el poder como tirano se prolongaría hasta su muerte en el año 528 a.C., siendo relevado en el poder por sus hijos Hipias e Hiparco.

Según Aristóteles[17], Pisístrato era un gobernante moderado, que “prestaba dinero a los pobres para que trabajaran”. Sin embargo, este hecho escondía una intencionalidad, ya que en realidad pretendía mantener ocupado al pueblo para que, de esta forma, no tuvieran tiempo para preocuparse de los asuntos del estado. También, obtenía mucho dinero de lo recaudado del trabajo de los jornaleros y campesinos que trabajaban las tierras. Por este motivo, creó Pisístrato la figura del juez del demos[18]. Así, se evitaba que la gente del campo perdiera tiempo en bajar a la ciudad para solucionar sus asuntos y los pudieran arreglar cerca de su lugar de trabajo.

Se le atribuye a este gobernante la construcción de numerosos templos que contribuyeron al embellecimiento de la ciudad de Atenas[19]. Gobernó conforme a la legislación establecida, “quería que todo se administrase conforme a las leyes, sin concederse ningún privilegio” [20].

Hipias e Hiparco.

Tras la muerte de Pisístrato, el poder lo heredaron sus hijos Hipias e Hiparco. Estos continuaron con las políticas de su padre manteniendo un régimen tiránico moderado.

Sin embargo, en Atenas, la población no estaba de acuerdo con este sistema de gobierno y cada vez eran más evidentes las muestras de disconformidad hacia el régimen impuesto.

Durante las celebraciones de la festividad de las Panateneas del año 514 a.C., los dos hermanos fueron víctimas de un complot. Éste, fue urdido por dos miembros de la aristocracia llamados Armodio y Aristogitón. Como consecuencia de este ataque Hiparco murió. 

Hipias, por este motivo, hizo de su gobierno un régimen despótico.

Estos dos miembros de la aristocracia que realizaron el ataque contra Hipias e Hiparco, fueron conocidos como los tiranicidas, y más adelante, se convertirían en un símbolo de la lucha de los ciudadanos de Atenas contra la tiranía.

El gobierno de Hipias continuó hasta el año 510 a.C. en el que fue condenado al exilio. La familia de los Alcmeónidas, cuyos miembros habían sido desterrados por Pisístrato, protagonizaron varias intentonas en contra del régimen establecido por Hipias. En un primer intento, fueron rechazados. En un segundo, convencieron a los espartanos y a enemigos de Atenas, como Corinto, de que lucharan contra Hipias. Los Alcmeónidas consiguieron el apoyo del rey Cleómenes de Esparta, sobornando a la Pitia del Oráculo de Delfos, con la construcción de un nuevo templo en dicho lugar. De esta forma hicieron, que cuando el rey espartano acudiera a Delfos en busca de consejo, el oráculo le propusiera marchar en contra del tirano ateniense[21]. Este segundo intento si fructificó. A consecuencia de este ataque, Hipias se vio forzado a huir, escapando a Sigeo, en el extremo noroeste de Anatolia, cerca del Helesponto, y más tarde, a la corte del rey persa Darío I [22].


[1] Nieto de Megacles I, que fue arconte en tiempos de Cilón.

[2] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.302.

[3] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 15,4.

[4] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 16,2.

[5] Heródoto, Historia, I,59.

[6] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 17,1. Treinta y tres años desde la primera vez que subió al poder, diecinueve de ellos ejerciendo el gobierno.

[7] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.85.

[8] Heródoto, Historia, I,59.

[9] Heródoto, Historia, I,59.

[10] Heródoto, Historia, I,60.

[11] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.85,86.

[12] Heródoto, Historia, I,60.

[13] Rodríguez Adrados, Francisco, La democracia ateniense, p.130.

[14] Heródoto, Historia, I,59.

[15] Heródoto, Historia, V, 61-62. Se les unieron sublevados y partidarios de la tiranía a medida que avanzaban hacia Atenas. También en, Aristóteles, Constitución de los atenienses, 15, 2-3. 

[16] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.86.

[17] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 16,2.

[18] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 16,5.

[19] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.303,304.

[20] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 16,8.

[21] Heródoto, Historia, V,63.

[22] Heródoto, Historia, V, 65.

Origen y desarrollo de la democracia en Atenas, (Parte III).

Los fundamentos reformistas de Solón

Solón (640-560 a.C.), fue, y es todavía en nuestra época, considerado uno de los siete sabios de la antigüedad. “Personaje ejemplar por su sensatez y moderación, por su sophrosyne” [1].

Realizó las primeras reformas en el sistema de gobierno, que conducirán más adelante a la consolidación de la democracia ateniense. Solón perfeccionó el código de leyes por las cuales se regían los atenienses, siendo elegido por el pueblo y la nobleza de común acuerdo. Tiempo después, se exilió voluntariamente por un tiempo de diez años[2]. Este fue uno de los múltiples viajes que realizó Solón en búsqueda del conocimiento[3]. El exilio voluntario de Solón fue aprovechado por Pisístrato, que ocupó el poder, implantando de nuevo una tiranía.

Solón fue un ciudadano con dinero, ganado en negocios relacionados con la navegación y el comercio[4]. Pertenecía a la familia de los Medóntidas. Era un eupátrida, pero sin embargo no un gran terrateniente.

Antes del gobierno de Solón, había en Atenas conflictos de índole económico y social. Problemas, como la diferencia de clases, donde el pueblo empobrecido no tenía apenas derechos políticos; o los ciudadanos, que para saldar sus deudas podían venderse a si mismos como esclavos; o los nobles ricos, odiados por el pueblo pobre; o la rivalidad entre los propios nobles por alcanzar el poder. Todos estos conflictos creaban un clima de inestabilidad política que era el gran objetivo a solucionar. No obstante, el gran dilema político de Atenas, era que el pueblo no tenía casi ninguna opción de participar en el gobierno de la ciudad[5].

Estos fueron los motivos por los cuales, el pueblo y los nobles, consiguieron llegar a un acuerdo para nombrar a Solón como nomothetes[6], es decir, legislador, encargado de redactar unas leyes convenientes a todos los ciudadanos atenienses, y aceptadas por la mayoría de ellos. “Llamadas nomoi por los atenienses posteriores” [7], “en vez de thesmoi como se denominaba a las leyes que se imponían de arriba hacia abajo, provenientes de los dioses (Oráculo de Delfos) o de gobernantes sin la aprobación de los ciudadanos” [8].

Solón era un poeta. Pero no con los términos en que los conocemos en nuestros días. En la antigua Atenas, los poetas tenían un papel mucho más importante. Mostraban al pueblo, dirigiéndose a ellos con sus versos, los principales problemas que acontecían en la ciudad para que los ciudadanos pudieran debatir y conocer los devenires de la política. “El poeta ha sido desde siempre el educador del pueblo griego, es por definición sabio, sophós” [9]. De esta forma Solón continuaba la tradición de poetas como Hesíodo, Calino o Tirteo, Aunque fue en época de Pisístrato, cuando se empezó a usar el género por excelencia de la democracia, la tragedia[10]

Solón trae la idea de virtud política[11] y de igualdad. 

Fue nombrado arconte en el 594 a.C. La intención de Solón fue siempre encontrar el equilibrio entre las clases altas y las más desfavorecidas. Buscaba la isonomía o igualdad del conjunto de los ciudadanos ante la ley. Esto le llevó a enemistarse con todos.

Principales reformas de Solón

Solón acabó con la esclavitud por deudas, y de aquí en adelante, prohibirá los prestamos avalados con la libertad personal[12], conocida esta reforma como Seisachtheía. Antes de esta reforma, era posible pagar las deudas con el trabajo de uno mismo, convirtiéndose muchos ciudadanos atenienses, casi en esclavos de los más ricos. Estos ciudadanos ricos esclavizaban a los más pobres a través de la deuda contraída. Eran los conocidos como hektemoroi, o pequeños propietarios reducidos a la condición de aparceros, teniendo que entregar la sexta parte de lo que cosechaban a sus acreedores[13]. Por este motivo muchos atenienses optaban por irse de la ciudad. Tras el establecimiento de esta ley, muchos ciudadanos regresaron a Atenas. Las consecuencias de esta reforma fueron muy importantes, ya que implicaba una pérdida de poder grande por parte de los eupátridas. Y por supuesto, muchos ciudadanos fueron liberados de sus deudas con carácter retroactivo, deudas, que habían acumulado como consecuencia de las anteriores leyes promulgadas por Dracón.

Solón creó un nuevo sistema censitario. En vez de dividir a la población como hasta ahora por su origen familiar, es decir, si habían nacido en una familia noble o plebeya, dividió a los ciudadanos en función de sus ingresos. Los repartió en cuatro grandes grupos. Los pentacosiomédimnoi, los hippeís, los zeugitai y los thetes. De esta forma, Atenas se transformó en una plutocracia. Aunque, “la sangre seguía prevaleciendo en los cultos religiosos” [14].  

Los pentacosiomedimnos eran los ciudadanos con unos ingresos superiores a los 500 medimnos[15]. Este grupo estaba formado por los aristócratas ricos. De entre ellos se elegían a los futuros arcontes y magistrados de la ciudad. Tenían todos los derechos cívicos que se podían tener como ciudadano ateniense.

Los hippeís eran la parte de la población con ingresos iguales o superiores a los 300 medimnos. Eran denominados caballeros[16], al poder afrontar el coste de mantener un caballo. La novedad que implementó Solón, fue que de este grupo también se empezaron a elegir los futuros arcontes y magistrados de la ciudad. De esta forma daba acceso a las altas magistraturas del estado, a los artesanos enriquecidos y a los comerciantes, abriendo así el espectro antes ocupado en solitario por la aristocracia rica, representada en exclusiva por las familias eupátridas[17].

Los zeugitai tenían unos ingresos de igual o más de 200 medimnos. Eran pequeños labradores que poseían una yunta de bueyes. En el ejército, eran los hoplitas, es decir la infantería pesada. Estos hoplitas eran campesinos guerreros, que adquirirían un protagonismo grande en las posteriores batallas del ejercito ateniense y, también, en los cambios sociales que se darían a partir de ahora en la sociedad de la ciudad del Ática. Según Aristóteles[18], “el gobierno debe estar constituido únicamente por los que tienen armas.”

De esta forma estas dos clases, los zeugitai y los hippeís, irían adquiriendo cada vez más protagonismo en la sociedad ateniense. Las magistraturas de la ciudad a partir de ahora, se repartirían entre estos tres grupos, siempre teniendo en cuenta su renta a la hora de atribuir cargos de mayor o menor importancia[19].

El cuarto gran grupo de ciudadanos en que dividió Solón a la población era el de los thétes. Sus ingresos no superaban los 200 medimnos. Trabajaban como jornaleros o como asalariados de otros ciudadanos[20]. En el ejército formaban la infantería ligera y, además, eran los remeros de los barcos de guerra atenienses. Estos remeros serán fundamentales mucho tiempo después, en batallas como la de Salamina, a las órdenes de Temístocles, en su victoria contra las fuerzas persas. También, tendrían gran importancia en el expansionismo griego por el mar Mediterráneo y la creación de colonias. Con la reforma de Solón, los thetes tuvieron acceso a la asamblea y con ello, el poder de participar en la elección de nuevos magistrados, sin embargo, ellos no podían ser elegidos. También podían participar en el tribunal de la Heliea. Una ventaja que presentaba este grupo social era que estaba exento de pagar prestaciones al estado[21].

Solón creó un consejo llamado Boulé, formado por cuatrocientos ciudadanos elegidos por sorteo[22], cien por cada tribu. Este consejo se encargaba de preparar las sesiones que más tarde se celebraban en la asamblea. Proponía las leyes que luego eran sometidas a votación, también en la asamblea. Vigilaba el cumplimiento de las leyes y juzgaba delitos poco importantes. 

La Heliea era la institución encargada de los juicios importantes. Era un tribunal popular formado por seis mil miembros elegidos por sorteo. Podían formar parte de él, los ciudadanos que hubieran cumplido los treinta años. Esta institución junto con la Boulé, hacían que el poder judicial dependiera directamente del pueblo. De esta forma, el Areópago perdía un poco de poder político, aunque seguía manteniendo su hegemonía. El consejo del Areópago estaba formado por los arcontes que dejaban de ejercer sus cargos en el gobierno. Estos, adquirían un puesto vitalicio en dicho consejo, desde el cual, seguían manteniendo el control sobre el resto de las instituciones.

Solón reformó también el sistema del arcontado, siendo a partir de ahora nueve, los arcontes, en vez de los tres que hasta ahora eran elegidos. Se añadían seis Thesmothetes o arcontes legisladores que se unían al arconte epónimo, al arconte polemarca y al arconte basileus o rey.

En la época de Solón había cuatro tribus jonias, igual que existían anteriormente, según nos cuenta Aristóteles[23]. La primera era la de los Geleontes, luego la de los Hopletas, la de los Argadeos y, por último, la de los Egicoreos[24]. Cada tribu reunía tres trittias o tercios. A su vez, estos, estaban formados por doce naucrarías o agrupaciones navales. Cada agrupación naval tenía un jefe o prítano.

En el campo de la economía, según Plutarco[25], Solón favoreció la artesanía e impidió todas las exportaciones, menos las de aceite[26]. Acuño moneda nueva y adoptó un sistema nuevo de pesos y medidas. Incorporó el medimno como medida de peso.

La intención principal de Solón fue siempre encontrar un término medio entre las dos clases sociales enfrentadas, entre los ricos y los pobres, entre la aristocracia y el pueblo. Quería conseguir la justa medida que no favoreciera a ninguna más que a la otra. Sin embargo, a pesar de los grandes avances que logró implantar en la sociedad ateniense, en la búsqueda del buen gobierno, de la eunomía, luchando siempre contra la injusticia (hybris), no consiguió alcanzar sus objetivos, acabando enemistado con las dos facciones. El pueblo, le reclamaba un reparto de las tierras de los ricos, mientras que estos, le echaban en cara la pérdida de poder que estaban sufriendo.

Lo que está claro es que Solón introdujo al pueblo ateniense a la vida cívica. Con su reforma censitaria logró que el pueblo se preocupara por los asuntos de la ciudad ya que ellos tenían el deber de protegerla. Al crear la infantería pesada, es decir, el cuerpo de los hoplitas, el ejército se modificaba, perdiendo protagonismo la caballería, formada por la aristocracia, en favor de los hoplitas y de los marineros, soldados-remeros de las naves de guerra atenienses. “Los ciudadanos-campesinos junto con el pueblo-marinero constituyeron la espina dorsal de la democracia” [27]. Años después, Aristóteles nos dice[28] que, al igual que él, Solón defiende a la clase media como la clase que debería ejercer el poder, ya que no ansiaban el dinero y tenían lo justo para vivir, lo cual les colocaba en la posición perfecta para gobernar.

Las leyes de Solón se colocaron en el Pórtico del rey sobre tablas giratorias[29], expuestas a la ciudadanía.


[1] García Gual, Carlos, Los Siete Sabios (y tres más), p.72.

[2] Heródoto, Historia, I, 29,30. A la corte de Amasis.

[3] Heródoto, Historia, I, 30. Viaje a Sardes, a la corte del rey Creso.

[4] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.48 y en Plutarco, Solón, 2,1.

[5] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.46. En parte por la legislación de Dracón.

[6] Cf. Plutarco, Solón, 14,1.

[7] Cf. Rodríguez Adrados, F. Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.47.

[8] Cf. Rodríguez Adrados, F. Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.47.

[9] Rodríguez Adrados, Francisco, La democracia ateniense, p.21.

[10] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.76.

[11] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.48.

[12] Olalla, Pedro, Grecia en el aire, p.15.

[13] Gil Fernández, Luis, Sobre la democracia ateniense, p.22.

[14] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.51.

[15] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.295. El medimno era una medida de peso. (500 medimnosequivalían a 26 Hl).

[16] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.295. Hippeís significaría caballero.

[17] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.295.

[18] Aristóteles, Política, 1297b.

[19] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 7,3.

[20] Vázquez Hoys, Ana María, Historia del mundo antiguo (Grecia), p.295.

[21] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.51.

[22] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 4,3.

[23] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 8,3.

[24] Eurípides, Ion, 1576-1581.

[25] Plutarco, Solón, 20,6. 21,5. 22,1.

[26] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.51,52.

[27] Rodríguez Adrados, Francisco, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días, p.50.

[28] Aristóteles, Política, 1295b.

[29] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 7,1.

Origen y desarrollo de la democracia en Atenas. (Parte II).

De la monarquía a la tiranía.

En un primer momento, el sistema de gobierno más extendido en la Grecia antigua, fue la monarquía. El primer rey legendario de Atenas fue Erictonio, hijo del Dios Hefesto y de la diosa Atenea. Unas generaciones más adelante, gobernó, como rey de los helenos, el mítico, Teseo, al que se le atribuye la unificación del Ática en una entidad política única[1]. El último de los reyes se cree que fue el rey Codro, que reinó en el siglo XI a.C. Tras la monarquía vinieron los arcontes, que primero fueron perpetuos, después por diez años y finalmente, ejercieron solo durante un año. Esta institución, la de los arcontes, se estableció en época de Medonte, hijo del rey Codro[2]. Los arcontes eran tres en cada mandato. Estaba el Arconte Epónimoel Arconte Basileus o rey y el Arconte Polemarco, originariamente el jefe del ejército. A partir del año 683/82 a.C. se añadieron seis arcontes más, los llamados Thesmothetes, dedicados a la administración de justicia.

La sociedad en esas tempranas fechas estaba dividida en clases sociales[3]. Los Eupátridas, por un lado, eran la aristocracia, los Geomores, eran los caballeros, los Demiurgos, eran los artesanos y los Thetes, los jornaleros. Existía una clase inferior, la de los Hetemoros. Esta última clase social la formaban personas que trabajaban en régimen de arrendamiento para otros campesinos. Estos Hetemoros podían ser vendidos incluso como esclavos. 

El cargo del arcontado estaba reservado a los miembros de la clase social de los eupátridas. Incluso en un principio estaba más restringida todavía, a los miembros de una familia en exclusiva, la familia de los Medóntidas.

En este periodo, anterior a las reformas que realizaría Solón más adelante, a los gobernantes se los elegía según su cuna, es decir, si habían nacido en el seno de una familia de la aristocracia. Era un régimen gentilicio. Solón cambiaría este hecho siendo elegidos los gobernantes, a partir de él, en relación a su riqueza.

En esta época, previa a Solón, las instituciones que prevalecían eran de carácter aristocrático. La institución que más poder ostentaba era el consejo del Areópago, que derivaba del consejo real y dependía del rey durante la monarquía. Las funciones del consejo del Areópago iban desde la administración de la ciudad, hasta la supervisión de los magistrados, a los que sometía a examen (dokimasía). Vigilaba también, por el cumplimiento de las leyes y hasta imponía sanciones y multas. El poder estaba en manos de los eupátridas, mientras que el pueblo no tenía acceso a las instituciones políticas. La ekklesía o asamblea popular tenía muy pocas atribuciones. Era posiblemente la encargada de nombrar a los magistrados anuales. 

Estos desequilibrios sociales, junto con otros de carácter rural, referentes al reparto de las tierras o al acceso ciudadano a las magistraturas del gobierno, sin olvidar, las disputas por el poder en el propio seno de los eupátridas, ponían en riesgo la convivencia en la polis, provocando la stasis o confrontación social, que siempre se trataba de evitar[4]. Estos fueron los motivos por los cuales la ciudadanía eligió a Solón como mediador en esta situación.

Anteriores a Solón hubo otros magistrados que se rebelaron contra el régimen imperante. Es el caso de Cilón. Este ciudadano, noble ateniense, que había sido atleta olímpico[5], intentó dar un golpe de estado e implantar una tiranía, durante el arcontado de Megacles. Él, junto con algunos hombres partidarios de sus ideas, lograron atrincherarse en la acrópolis de Atenas. El pueblo ateniense, sin embargo, no aceptó este levantamiento y plantó cara al intento de imposición de una tiranía por parte de Cilón, rodeando la Acrópolis e impidiéndoles la salida de ella. Este, contó con la ayuda de soldados de Megara. Esto se debió a que Cilón estaba casado con la hija del tirano Teágenes de Megara, que accedió a prestarle ayuda. Megacles, miembro de la familia aristocrática de los Alcmeónidas y arconte epónimo de la ciudad, logró hacerse con el control de la situación. Cilón consiguió escapar, pero el resto de sus partidarios, bajo la promesa de que si entregaban las armas les serían perdonadas sus vidas, se dejaron apresar. Una vez fuera del templo donde estaban refugiados, serían todos ejecutados. Esta ejecución fue considerada como un sacrilegio por el pueblo de Atenas. La familia de los Alcmeonidas fue considerada sacrílega desde ese momento y fueron desterrados de la ciudad, tanto ellos como sus antepasados muertos. “No solo desterraron a los vivos, sino que desenterraron los huesos de los muertos y los arrojaron lejos de la frontera”[6].

Según Heródoto[7], el asesinato de los partidarios de Cilón, fue responsabilidad de los prítanes de las naucrarías.

  Dracón fue el primer legislador que puso las leyes por escrito. Anteriormente el derecho ateniense era consuetudinario y pasaba, de generación en generación oralmente, lo que era aprovechado por los eupátridaspara interpretar la justicia siempre a su favor[8]. Este trabajo de recopilación de la legalidad ateniense, lo realizó Dracón alrededor del año 621 a.C. Era un código caracterizado por su rigor. Dracón fue arconte epónimo de la ciudad de Atenas.


[1] Plutarco, Vida de Teseo

[2] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 3,3

[3] Aristóteles, Política, 1329b

[4] Baceló, Pedro-Hernández de la Fuente, David, Breve historia política del mundo clásico.

[5] Tucídices, Historia de la guerra del Peloponeso, I, 126.

[6] Tucídices, Historia de la guerra del Peloponeso, I, 126.

[7] Heródoto, Historia, V, 71.

[8] Olalla, Pedro, Grecia en el aire

Introducción a la democracia ateniense. (Parte 1)

La herencia que nos han dejado los legisladores y gobernantes atenienses es inmensa. Tanto, que el modo en cómo nos organizamos hoy en día es, en cierto sentido, igual a como lo hacían en esos lejanos días los ciudadanos de Atenas[1].

Pero, ¿es esta forma de organización originaría del Ática?, ¿o los ciudadanos de la ciudad de Atenas se inspiraron de alguna manera, en sociedades más antiguas que la suya, que a su vez poseían algún tipo de organización política, como podía ser Egipto o Creta[2]?

La ciudad o polis, según el pensamiento de Aristóteles[3], surge de la agrupación de individuos, como familias, aldeas o comunidades menores, no de personas individuales. Estas agrupaciones de personas, en gran número y en un mismo lugar, tienen la necesidad de una fórmula de organización política y la exigencia de un código, en forma de leyes escritas o consuetudinarias, que ayuden a la convivencia de los respectivos grupos de personas reunidos bajo el amparo de la polis. Por motivo de la gran diversidad de líneas de pensamiento, y de grupos sociales diferentes, se crean conflictos, debido a los distintos modos e ideas que surgen a la hora de gobernar una ciudad.

Desde muy antiguo los modelos de gobierno fueron evolucionando. Primero, las monarquías, que fueron transformándose en sistemas políticos cada vez más democráticos a medida que pasaba el tiempo, dando cada vez más voz a las clases desfavorecidas. Esto se consiguió mediante instituciones políticas como la asamblea, en la cual, todos los ciudadanos tenían el derecho a hablar.

Este derecho a poder expresar su opinión, en Atenas, estaba unido al deber de ciudadano, de tener la capacidad, mediante una educación política, de entender los problemas que afectaban a la polis para poder aportar una solución en la manera de lo posible. Esta educación era lo que los griegos antiguos conocían como paideia.

De esta forma, teniendo la condición de ciudadano de Atenas, se tenía acceso a la política de la ciudad. Era a la vez un derecho, tanto como un deber.

-Objetivos e hipótesis

El objetivo del presente trabajo es analizar el origen y su posterior desarrollo, de un nuevo procedimiento a la hora de gobernar, que más tarde se conocerá como democracia. Se propondrá un recorrido, desde sus principios remotos, alrededor del siglo VII-VI a.C., hasta su consolidación y apogeo en el siglo V a.C. durante el gobierno de Pericles.

El propósito de esta obra consiste en mostrar, un estado de la cuestión lo más claro posible de este proceso de desarrollo, cuyo desenlace fue el nacimiento de un nuevo paradigma organizativo y legislativo en la ciudad de Atenas.

En este análisis mostraremos los primeros episodios del proceso, dirigido a la consecución de este novedoso estilo de gobierno, de la mano del poeta y legislador, Solón, que abrirá el camino a otros políticos posteriores, hasta llegar a la época de mayor esplendor de la democracia ateniense, la conocida como edad de oro. En el proceso transformador de la sociedad de esta polis del Ática, varios gobernantes dejaran su impronta en la consecución del nuevo canon legislativo. Los más relevantes políticos serán, primeramente, el antes mencionado Solón; después de él, vendrá un intervalo en el cual se establecerá un régimen tiránico, en el cual Pisístrato alcanzará el poder apoyado en un primer momento por el pueblo. Lo seguirá Clístenes, que implementará una serie de reformas, que muchos autores posteriores considerarán como el punto inicial del sistema democrático. Por último, Efialtes establecerá la democracia radical, cuyas reformas continuará Pericles, llevando este nuevo modelo de gobierno al máximo de su potencial.

En el nacimiento de este nuevo modo de gobernar, en el cual la principal característica es la participación en él de la mayoría de ciudadanos, cabe plantearse si de algún modo, estos primeros gobernantes, pudieron inspirase en modelos de gobierno de otras ciudades-estado o incluso de otros países.

En este sentido, cabría la posibilidad de plantearse la hipótesis, de una influencia extranjera en Solón, en el momento de implantar estas ideas de gobierno, o en la instauración de nuevas leyes, inéditas en Atenas, ya que realizó multitud de viajes en búsqueda de conocimiento. Estos viajes del gobernante y poeta heleno, sin embargo, no están bien documentados y existen muchas ideas contradictorias al respecto. Nos cuenta Heródoto, que el legislador ateniense realizó viajes a Egipto donde visitó, supuestamente, la corte del faraón Amasis (Amosis II), en la ciudad de Sais, pero existen grandes discrepancias sobre las fechas exactas de esta visita y si esta, se llevó a cabo en realidad. También, una supuesta visita a la corte del rey Creso de Lidia, podría haber sido una fuente de inspiración para el político ateniense, aunque bien pudo haber sido al contrario, y que el beneficiario de la sabiduría del sabio griego fuera el rey Creso. Solón, realizó viajes antes y después de haber ejercido como arconte en Atenas. De estos periplos, anteriores a su arcontado se tienen pocos datos. Por este motivo, a la pregunta de si, ¿se inspiró Solón en constituciones extranjeras a la hora de formular su legislación? Es complicado contestar.

Otra posible puerta de acceso de ideas foráneas podría haber sido la colonia griega de Naucratis, establecida oficialmente en tiempos de Solón, pero documentada anteriormente por los hallazgos arqueológicos encontrados allí, cuyas dataciones nos llevarían mucho tiempo atrás.

-Historiografía sobre la democracia en Atenas

Para el estudio de la democracia en la ciudad de Atenas, contamos con mucha bibliografía referente a este campo. Uno de los trabajos más importantes sobre este tema, es el libro de Francisco Rodríguez Adrados, La democracia ateniense[4], donde el autor, un auténtico erudito en la materia, nos muestra como era el pensamiento griego en el tiempo del surgimiento de esta innovadora forma de gobierno. Su nueva obra, Nueva historia de la democracia, de Solón a nuestros días[5], es una revisión de su antigua publicación, en la cual aporta nuevas ideas y propuestas.

Otro trabajo de gran utilidad para el estudio de la democracia ateniense es el de Pedro Olalla[6]Grecia en el aire, en el cual el autor nos propone un recorrido por la historia de la democracia y sus instituciones, desde un punto de vista actual. También es de gran ayuda el trabajo de los autores Pedro Barceló y David Hernández de la Fuente[7]Breve historia política del mundo clásico, y el libro, Sobre la democracia ateniense, de Luís Gil Fernández[8].

Sobre temas más específicos aún, son interesantes, el libro sobre los hoplitas atenienses, titulado, Hombres de bronce, cuyos editores son Donald Kagan y Gregory F. Viggiano[9], o el trabajo sobre la educación en la antigua Atenas, Paideia, los ideales de la cultura griega, de Werner Jaeger[10].

-Fuentes antiguas para el estudio de la democracia ateniense

Para el estudio de este tema es fundamental la consulta de autores como Aristóteles, Heródoto, Tucídices o Plutarco.

Aristóteles, con su Política[11], nos habla de los modelos ideales que él considera, para el gobierno óptimo de una ciudad, reivindicando el gobierno de la clase media y de la búsqueda del equilibrio, como en su momento también buscó Solón. Describe también los distintos tipos de gobierno que existen en su tiempo. 

En la obra, La constitución de los atenienses[12], atribuida a Aristóteles, o a alumnos de su escuela, todavía no está clara la autoría de este manuscrito, se nos muestra la evolución de las instituciones atenienses y las distintas reformas que sufrieron sus leyes. De la primera parte solo tenemos fragmentos, el resto de este primer capítulo aún no se ha encontrado. Este texto se encontró por casualidad detrás de unos pergaminos de cuentas, provenientes de Egipto, en el British Museum de Londres. Esta Constitución de los atenienses,formaba parte de una colección de otras ciento cincuenta y ocho constituciones, donde se describirían las formas de gobierno de otros estados griegos, y que se atribuyen a Aristóteles y a sus discípulos, pero que se encuentran todavía en paradero desconocido. Se conoce su existencia por referencias en otras obras. Aristóteles (384-322 a.C.), nació en Estagira, Macedonia, por lo tanto, no era ciudadano ateniense. Posiblemente este fuera uno de los motivos, al no poder participar activamente en la política de la ciudad, por los cuales criticara la democracia, comparándola con la tiranía. Explicaba que cuando la democracia se regía por decretos, impuestos por el pueblo, en vez de por la ley, el sistema de gobierno era igual a cuando gobernaba un tirano. 

Otra obra fundamental es la Historia, de Heródoto[13] (484-425 a.C.), historiador de la ciudad de Halicarnaso, que narra la historia de los griegos, en nueve libros, desde los comienzos míticos hasta las guerras médicas.

El historiador Tucídices[14] (460- ¿396? a.C.), con su obra, Historia de la guerra del Peloponeso, es una de las fuentes principales de referencia para el estudio de esta época. Nacido en la ciudad de Atenas, pertenecía a la noble familia de los Filaidas. En sus escritos, se dejó de atribuir los hechos a la voluntad de los dioses, para atribuírselos directamente a los actos de los hombres. Poniendo de manifiesto el pensamiento sofista imperante en la época, como también se pudo apreciar en Pericles.

También Plutarco, nacido en Queronea alrededor del año 46 a.C., con su trabajo, Vidas, nos muestra biografías de personajes fundamentales de la historia ateniense, como por ejemplo Solón, Temístocles o Pericles, entre otros.


[1] Esta serie de artículos forman parte de mi trabajo de Grado de Geografía e Historia en la Universidad Nacional de Estudios a Distancia, UNED. Iré subiendo el trabajo completo en forma de un conjunto de artículos para su mejor lectura y difusión. 

[2] Aristóteles, Política, 1329b

[3] Aristóteles, Política, 1280b-1281a

[4] ADRADOS, F.R. La democracia ateniense, Alianza, Madrid, 1983.

[5] ADRADOS, F.R. Nueva historia de la democracia ateniense, de Solón a nuestros días, Barcelona, Ariel, 2011.

[6] OLALLA, Pedro, Grecia en el aire. Herencias y desafíos de la antigua democracia ateniense vistos desde la Atenas actual, Acantilado, Barcelona, 2015

[7] BARCELÓ, Pedro- HERNANDEZ DE LA FUENTE, David, Breve historia política del mundo clásico: la democracia ateniense y la república romana, Escolar y Mayo, Madrid, 2017.

[8] GIL FERNANDEZ, Luis, Sobre la democracia ateniense, Clásicos Dykinson, Madrid, 2009

[9] KAGAN, Donald (ed.) – VIGGIANO, Gregory F. (ed.), Hombres de bronce. Hoplitas en la antigua Grecia, Desperta Ferro ediciones, Madrid, 2017.

[10] JAEGER, Werner, Paideia: los ideales de la cultura griega, Fondo de cultura económica, Ciudad de México, 2016.

[11] ARISTÓTELES, Política, Centro de estudios políticos y constitucionales, Madrid, 2017.

[12] ARISTÓTELES, Constitución de los atenienses, CSIC, Alma Mater, Madrid, 2012.

[13] HERÓDOTO, Historia, Cátedra, Madrid, 2016

[14] TUCÍDICES, Historia de la Guerra del Peloponeso, Crítica, Barcelona, 2013.

La batalla de Lugdunum

la batalla de Lugdunum

batalla de Lugdunum. Ilustración por Hector Casu.

Batalla que enfrentó a romanos contra romanos en sus luchas de poder. Se dio entre los diversos pretendientes al trono del imperio romano tras la muerte de P. Helvio Pertinax, vigente emperador.

Este conflicto, enmarcado en las luchas por el poder imperial que se dieron en el imperio romano tras la muerte del emperador Cómodo, hijo de Marco Aurelio y Faustina la Menor, se hizo trágicamente famoso por ser la batalla mas sangrienta de todas las que enfrentaron a romanos entre si.

Lucio Aurelio Cómodo Antonino gobernó de forma tiránica el imperio del 180d.C. al 192d.C.

Las fuentes como Dion Casio, o Herodiano, con su Historia Augusta, hablan de un gobierno nefasto por parte de este emperador. Según opinión de algunos investigadores, el periodo en el cual Cómodo ejerció el poder, es un punto de inflexión donde empezó la decadencia del imperio romano y la crisis que mas adelante se agravaría en el siglo IIId.C.

El gobierno de Cómodo empezó bien, al haber heredado los asesores políticos de su padre Marco Aurelio. En un principio reinó la paz, también debido a las guerras de frontera llevadas a cabo por su padre.

En el año 182d.C. se urdió una conspiración para derrocarle, en la que estaba implicada su hermana Galeria Lucila. Esto motivo odio y miedo en Cómodo que empezó a desconfiar de todo el mundo.

Cómodo

Las finanzas del imperio se vieron en problemas por las locuras del emperador Comodo y los costosos juegos que organizaba.

En el 192d.C. se organizó otra conspiración contra el que desencadenó su muerte a manos de un atleta.

La conjura la llevaron a cabo Marcia, Emilio Leto, prefecto del pretorio en ese momento y Eclecto.

Con la muerte de Cómodo se ponía fin a la dinastía de “los Antoninos”.

A partir de aquí se dará en en imperio romano una época de continuos golpes de estado, entre los años 193-197d.C.

Los conjurados nombraron emperador a P.Helvio Pertinax. Este emperador aunque con buenas intenciones políticas, ya que intentó establecer un periodo de tranquilidad y llenar de nuevo las arcas del estado, fue asesinado por los pretorianos molestos con las medidas tomadas.

Estas tropas pretorianas eligieron emperador a M.Didio Juliano.

Sin embargo, al mismo tiempo en Antioquia, Siria, se proclamaba C.Pescenio Niger emperador.

Mientras que, en la Panonia superior, Septimio Severo era proclamado emperador por sus legiones.

Un legado de la provincia de Britania llamado Clodio Albino, tomó partido por el bando de S. Severo y este en agradecimiento le nombró Cesar, cargo de mayor poder solo por debajo del de Augusto, que tenía Septimio Severo.

Septimio Severo

Septimio Severo se dirigió a Roma para recibir la aprovación del senado y del pueblo romano. Juliano que se encontraba en Roma, se preparó para defenderse e intentó la negociación con S. Severo pero no funcionó su estrategia. El senado destituyó a Juliano que fue asesinado despues de haber gobernado solo 75 días.

El senado reconoce a Septimio Severo emperador.

En el año 194d.C. Pescenio Niger es asesinado también, volviendo de esta forma la unidad en el imperio romano, ya que solo quedaban S.Severo como augusto y Clodio Albino como cesar pero pronto empezaran las disensiones entre los dos mandatarios.

En Britania las tropas decidieron nombrar emperador a C.Albino, que se dirigió a la Galia. Hispania también se encontró en el bando de Albino. L. Novio Rufo gobernador de la provincia de Hispania Citerior estuvo probablemente entre los gobernadores en la causa de Albino.

Clodio Albino

El choque de las tropas de los dos emperadores provocó la batalla épica mas sangrienta y con mas perdidas humanas que se dio entre romanos. El encuentro se produjo en Lugdunum actual Lyon, Francia.

Según fuentes como Dión Casio participaron en la batalla mas de 300.000 hombres.

El ejercito de Albino fue derrotado y este muerto. S.Severo cabalgó por encima del cuerpo decapitado de Albino delante de las tropas.

Septimio Severo cabalgando por encima del cadaver de Clodio Albino. Ilustración por Hector Casu

Todos los seguidores de Albino fueron asesinados al igual que sus hijos. La ciudad de Lugdunum fue saqueada al haber sido la ciudad utilizada como base de operaciones por Albino.

La legión VII Gémina estacionada en Hispania, no luchó en la batalla o por lo menos no hay pruebas que demuestren su participación.

Después de la batalla S. Severo designó mandatarios de su confianza en Hispania. En fuentes como la Historia Augusta se comenta que muchos nobles hispanos y galos fueron asesinados y sus bienes confiscados.

Empezaba de esta forma una época en el imperio romano de profunda crisis, donde se sucedían emperadores, había luchas de poder constantes que perjudicaban a la estabilidad de un imperio en el que el verdadero poder de nombrar emperadores lo ostentaba el ejercito que los quitaba y ponía a su antojo.

Bibliografía:

SAYAS ABENGOECHEA, Juan Jose. ABAD VARELA, Manuel Historia antigua de la Península Ibérica II. Madrid, UNED

Pedro de Miguel para Dehistoriae

Ilustraciones por Hector Casu

Breve aproximación a Tartessos. Historia de un reino legendario. Parte I

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Características generales

Antes de iniciar este viaje por la historia antigua de nuestra península, advertir que se habla de Tartessos en algunas fuentes antiguas, como de una ciudad. Dicha ciudad todavía no se ha encontrado, pero si su área de influencia, un reino fértil lleno de riquezas.

Los primeros en mantener contactos con Tartessos fueron los fenicios (S VII a. C.), después llegaron los griegos ( S VI-V a.C.).

Para las fuentes escritas griegas Tarteso era un territorio al suroeste de la península ibérica y un río del mismo nombre que atravesaría dicho territorio.

La influencia del comercio con los fenicios, que trajeron a las tierras de la península su tecnología mas avanzada actuó de detonante para la evolución del reino. Este hecho propicio cambios importantísimos en la forma de actuar y en la cultura de la región de Tartessos con la introducción de nuevas técnicas de cultivo, de extracción de minerales, de tratamiento de los metales preciosos, etc … por lo que se puede hablar del paso de la protohistoria a la historia propiamente dicha después del contacto con los fenicios.

Para la historiografía contemporánea Tartessos es una cultura que se dio en el bajo Guadalquivir y el área onubense durante los siglos IX al VI antes de Cristo.

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Fuentes históricas escritas:

Sobre Tartessos se habla en fuentes antiguas como la “Ora marítima” de Avieno, poeta romano del siglo IV después de Cristo, aunque su obra de inspiró en relatos o “periplos” de antiguos marineros que pasaban sus conocimientos de navegación de boca en boca. El periplo originario que se narra en la “Ora Marítima” pudo haber sido realizado por un marino griego del siglo VI a.C.

Estrabón(64-24 a.C.), geógrafo e historiador griego cuya obra esta perdida y de la cual solo se conserva su “Geografía”.

Una de las fuentes mas antiguas que habla de Tartessos es la de Estesícoro de Hímera, poeta griego que vivió entre los años 630 a.C.y 550 a.C..

Hecateo de Mileto, geógrafo e historiador griego durante el siglo VI antes de Cristo, hace referencia a la ciudad de Tartessos llamándola “Elibirge”.

Herodoto, geógrafo e historiador griego(484-425 a.C.) nos habla de un armador griego llamado Coleo de Samos que llegó a Tarteso alrededor del siglo VII a.C. Por entonces no existía todavía  un emporio griego. Dicho armador consiguió riquezas gracias al comercio con los indígenas. Herodoto también nos habla de las relaciones de los griegos con el rey Argantonio.

Estrabón sin embargo intenta actualizar las informaciones sobre Tartessos con las fuentes de su época asegurando que el río que los antiguos llamaban Tartesos es el río que en su época es llamado Betis y los habitantes de la zona eran los túrdulos. Estrabón relaciona también el tártaro de Homero, una de loas regiones del Hades, con Tartessos.

Existen otros textos griegos donde también se habla de Tarteso como es el “Tratado sobre las cosas maravillosas oídas”.

El papiro de Artemídoro” encontrado en un vertedero egipcio hace pocos años, contiene una parte de la “Geografía” de Artemidoro de Éfeso, que se conoce solo por ser citada en textos de Estrabón, Plinio o Esteban de Bizancio. Esta obra contiene una representación cartográfica de parte de la península. la dotación del papiro es de mediados del siglo I a.C. uno de los mapas mas antiguos del mundo occidental.

No existen fuentes fenicias conocidas. En el caso de haberlas nos ayudarían a comprender mejor el pasado del suroeste peninsular ya que fueron ellos los que mantuvieron un mayor contacto con las gentes de la zona.

Los autores romanos son los que mas errores cometen a la hora de hablar de Tartessos ya que han desarrollado sus escritos a través de leer las fuentes griegas.

Hoy en día se conoce la región de influencia de Tartessos, gracias a la arqueología y a descubrimientos como el del “tesoro del Carambolo” cerca de Sevilla, aunque a día de hoy no esta tan claro si dicho tesoro es de procedencia tartesia o mas bien fenicia.

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Tesoro del Carambolo
Según investigadores como el  historiador alemán Adolf Schulten, que realizó sus investigaciones a principios del siglo XX, podría encontrarse la ciudad de Tarteso en la desembocadura del río Guadalquivir, en las marismas del Coto de Doñana, lugar donde realizó múltiples excavaciones sin haber logrado encontrar nada.

La zona de influencia de Tartessos o Tarsisch como llamaban a la zona los fenicios y como es conocida en fuentes antiguas como en el antiguo testamento, es muy amplia. Ocupa un amplio terreno que va desde Onoba (Huelva) a la que confluían los ríos Tinto y Odiel, principal ciudad donde se producía un comercio abundante, hasta la costa mediterránea. En la desembocadura del Guadalquivir, en esa época, había un lago, el Lago Ligustino, ocupando los terrenos del actual Coto de Doñana. Este lago favorecía el transito de mercancías y el comercio en general al facilitar el transito de embarcaciones.

Comercio, primero con fenicios, establecidos en Gadir y después con foceos (griegos provenientes de la región de Focea an Asia menor) que establecieron un emporión o base comercial en Onoba.

Principales establecimientos de Tartesos

Establecimientos como Huelva, Niebla, Tejada Vieja y San Bartolomé de Almonte, Spal, El Carambolo, Carmona, Los Alcores, Montemolín o Setefilla, y establecimientos situados en la periferia del territorio de Tartessos como Castulo, son referencias de las ciudades tartesias atestiguadas por los descubrimientos arqueológicos en dichos lugares. Indicadores de esta presencia tartesia anterior a la llegada de los fenicios es la cerámica encontrada en la zona llamada de “retícula bruñida” formada por motivos geométricos y superficies bruñidas aunque también las hay lisas.

Comercio con fenicios

Con la llegada de los fenicios a las costas de Tartessos alrededor del siglo VII a.C. y el establecimiento de un complejo sistema colonial por estos, primero en Gadir, donde establecerán una factoría comercial y un santuario dedicado al dios Melkart en una isla próxima a la costa, y después estableciendo factorías o barrios en las principales ciudades de Tartessos, empezará un proceso de transformación de la cultura y tradiciones de la zona sur de la península. La influencia de los fenicios sobre Tartesos se notará en múltiples factores como en la jerarquización de la sociedad, la forma de tratar los metales, con la introducción de nuevas técnicas traídas del próximo oriente como son la copelación, el repujado, etc…también estará presente la influencia fenicia en los enterramientos, haciéndose notable la diferenciación entre las clases adineradas, gracias al comercio con los fenicios, y las demás.

En la aparición de nuevas tecnologías para la extracción del mineral y su posterior beneficio y nuevos mecanismos para la gestión y aprovechamiento del territorio.

La aparición de la escritura en la zona también se ve influenciada con la llegada de los fenicios y su sistema alfabético. Aunque Estrabón nos habla de textos escritos tartesios de 6000 años de antigüedad.

Los fenicios trajeron nuevas especies vegetales así como nuevas técnicas de cultivo.

La influencia fenicia fue tal que se puede decir que con la llegada de los fenicios y la posterior asimilación de su cultura se de el paso, en el sur peninsular, de la protohistoria a la historia.

Principales productos del comercio de Tartessos

Estaño: Este mineral lo obtenían los tartesios de explotaciones como la del río Tinto en la actual región de Huelva.

Pero también, según A. Schulten, es conocida la ruta marítima que realizaban estos por la costa hasta la zona de Cornualles, en Inglaterra, también en la Bretaña francesa, para obtener estaño de aquellas lejanas explotaciones. Esta ruta la aprendieron los fenicios de los tartesios, que también la utilizaron y la mantuvieron en secreto frente a comerciantes romanos, cartagineses o griegos.

Plata: muy abundante

Oro: también abundante

Bronce: de gran calidad y muy demandado por los comerciantes que acudían a las costas de la Península .

Comercio con griegos

El comercio de Tarteso con comerciantes griegos se produjo principalmente a partir del siglo VI y V antes de Cristo.Antes de estas fechas ya habían aparecido en las fuentes escritas antiguas noticias de la llegada de naves griegas a las costas del sur de la península ibérica.

 El Rey Argantonio

Del rey Argantonio se habla en las fuentes. Herodoto habla de los viajes griegos a la zona y sus relaciones con el rey Argantonio. Se dice de el que fue un buen rey generoso y muy longevo. Las fuentes griegas cuentan la historia de que el rey Argantonio después de oír lo que contaban los griegos acerca de las incursiones persas que estaban sufriendo los foceos en Asia menor, les dio suficiente plata para construir una muralla que rodeara la ciudad y así poder protegerse de los ataques persas.

Gargoris y Habis

Se trata de una historia que proviene de una sola fuente escrita, la de Justino, escritor romano del siglo II d.C.En la historia se cuenta la historia de dos reyes posibles fundadores de la cultura tartesia. Uno es cruel y bárbaro y el otro inteligente y avanzado representando posiblemente de esta forma la asimilación de la cultura fenicia y sus avances técnicos por parte del rey Habis.

Esta es la historia de Gargoris y Habis:

“Por otra parte los bosques de los tartesios, en los que los titanes, se dice, hicieron la guerra contra los dioses, los habitaron los curetes, cuyo antiquísimo rey Gárgoris fue el primero que descubrió la utilidad de recoger la miel. Éste, habiendo tenido un nieto tras la violación de su hija, por vergüenza de su infamia intentó hacer desaparecer al niño por medios diversos, pero, salvado de todos los peligros por una especie de fortuna, finalmente llegó a reinar por la compasión que despertaron tantas penalidades. Ante todo, ordenó abandonarlo y, pocos días después, al enviar a buscar su cuerpo abandonado, se encontró que distintas fieras lo habían alimentado con su leche. Después de llevarlo a su casa, manda arrojarlo en un camino muy estrecho, por el que acostumbraba a pasar el ganado. Hombre verdaderamente cruel, ya que prefería que su nieto fuera pisoteado en vez de darle muerte simplemente. Como también entonces había salido ileso y no estuvo falto de alimentos, lo arrojó primero a unos perros hambrientos y torturados por la privación de muchos días y después también a los cerdos. Así pues, puesto que no solo no recibía daño, sino que ademas era alimentado por las ubres de algunas hembras, mandó por último arrojarlo al océano. Entonces claramente por una manifiesta voluntad divina, en medio de las enfurecidas aguas y el flujo y reflujo de las olas, como si fuera transportado en una nave y no por el oleaje, es depositado en la playa por unas aguas tranquilas, y no mucho después se presentó una cierva, que ofrecía al niño sus ubres. Mas tarde, por la convivencia con su nodriza el niño tuvo una agilidad extraordinaria y durante mucho tiempo recorrió montañas y valles en medio de los rebaños de ciervos, no menos veloz que ellos. Finalmente apresado con un lazo, es ofrecido al rey como regalo. Entonces por el parecido de las facciones y por las señales que se habían marcado a fuego en su cuerpo cuando pequeño, reconoce al nieto. Después admirando tantas penalidades y peligros, él mismo lo designa su sucesor en el trono. Se le puso el nombre de Habis, y, después de haber recibido la dignidad real, fue de tal grandeza, que parecía no en vano arrancado a tantos peligros por la majestad de los dioses. De hecho sometió a leyes a un pueblo bárbaro y fue el primero que enseñó a poner a los bueyes bajo el yugo del arado y a procurarse el trigo con la labranza y obligó a los hombres, por odio a lo que él mismo había soportado, a dejar la comida silvestre y a tomar alimentos más suaves. Sus vicisitudes parecerían fabulosas, si no se contara que los fundadores de los romanos fueron alimentados por una loba y que Ciro, rey de los persas, fue criado por una perra. Prohibió al pueblo los trabajos de esclavo y distribuyó la población en siete ciudades. Muerto Habis, sus sucesores retuvieron el trono durante muchos siglos”

(Justino, XLIV, 44, 1-14)

 

Bibliografía:

“Tartessos, contribución a la historia mas antigua de occidente” de Adolf Schulten

“Protohistoria y antigüedad de la Península Ibérica vol. 1 las fuentes y la Iberia colonial” de Eduardo Sanchez-Moreno (coord.), Adolfo J.Dominguez Monedero, Joaquin L. Gomez-Pantoja

 

“La silla de Felipe II” en San Lorenzo del Escorial

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Acceso a la silla de Felipe II

La denominada silla de Felipe II es una estructura granítica en medio del bosque de la Herrería, cerca de San Lorenzo del Escorial, moldeada con forma de silla, en lo alto de un cerro, desde donde se divisa el Monasterio del Escorial a los pies del monte Abantos, en la sierra de Guadarrama.

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La llamada silla de Felipe II

Esta gran conjunto rocoso de granito, era usado por el rey Felipe II para observar desde una posición privilegiada la consecución de las obras del monasterio que sería desde entonces panteón real de la monarquía hispánica a parte de monasterio, biblioteca, iglesia y vivienda real. Al finalizarse las obras y tras su inauguración oficial, se procedió a trasladar la sepultura de Carlos V de España y I de Alemania. A partir de entonces todos los monarcas españoles serán enterrados en el monasterio salvo contadas excepciones, como son las de Felipe V y Fernando VI que eligieron ser enterrados en el palacio de La Granja de San Ildefonso y en el convento de las Salesas de Madrid respectivamente.

 

Monasterio del Escorial desde silla FII.com
Monasterio del Escorial

 

En cuanto a si fue Felipe II el primero en usar este conjunto rocoso, podría haber tenido un uso un milenio anterior a la época de Felipe II, según Alicia M. Canto, que mantiene la teoría y ha realizado estudios e investigaciones científicas, que indican la posibilidad de que el lugar hubiera sido usado con anterioridad por pueblos vetones como santuario de alguna deidad ancestral o lugar donde llevar a cabo sus rituales. Una prueba sería la proximidad de un castro prerromano y ser zona de frontera entre pueblos vetones y carpetanos. Otra, sería la semejanza de la supuesta silla de Felipe II con altares de dichos pueblos encontrados no muy lejos de este, pudiéndose ver en ellos escaleras grabadas en la piedra y oquedades en la roca muy parecidas a las que se pueden observar en la silla. En estos altares sería donde estos pueblos prerromanos realizaban sus rituales en forma de sacrificios a sus divinidades, mas concretamente en este caso al dios de la guerra Marte en su versión celta. La presencia en la zona de robles, árboles sagrados para los pueblos celtas, junto con la posición estratégica en la que esta ubicada, muy cerca del paso natural del puerto de la Cruz Verde y del de las machotas sugeriría un lugar de encuentro entre pueblos vetones y carpetanos. También la presencia de caza, de manantiales y de setas alucinógenas indicaría un lugar propicio para realizar rituales.

 

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Escaleras de acceso a la silla

 

También existe la creencia de que la conocida como silla de Felipe II es una recreación del siglo XIX y que la verdadera silla se encuentra en otro lugar como piensa el arqueólogo Jesús Jimenez Guijarro.

 

 

 

Como llegar desde Madrid:

 

Mapa a la silla de FII

 

https://www.google.es/maps/dir/Silla+de+Felipe+II,+Calle+Monte+Escorial,+28200+San+Lorenzo+de+El+Escorial,+Madrid/Madrid/@40.4997762,-4.0703265,11z/data=!3m1!4b1!4m13!4m12!1m5!1m1!1s0xd4109f8650e99a5:0x645ca9b7767e2de0!2m2!1d-4.1527056!2d40.5683263!1m5!1m1!1s0xd422997800a3c81:0xc436dec1618c2269!2m2!1d-3.7037902!2d40.4167754

 

Bibliografía:

“La silla de Felipe II”: un posible altar prerromano a Marte. Por Alicia M. Canto. Artículo publicado en la revista Historia de Iberia vieja.

https://www.academia.edu/5123057/La_Silla_de_Felipe_II_Un_posible_altar_prerromano_a_Marte

 

La “Gesta Danorum” una de las fuentes para el estudio de los mitos germánicos, parte 1

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La Gesta Danorum es un compendio de dieciséis libros escritos en latín por el historiador y estudioso danés Saxo Grammáticus que se piensa nació alrededor de 1150 (1150-1220 d.C.). En estos libros se describe la historia de Dinamarca desde la primera edad media, a parte de ser la principal fuente para el estudio de los héroes y dioses de la mitología nórdica.

Esta recopilación de escritos recoge las tradiciones y mitos de la zona norte de Alemania,Dinamarca y los países nórdicos a parte de narrar los acontecimientos históricos a partir del reinado de Knut VI (1185).

La primera parte mítica va del libro 1 al 9. En esta parte el autor se basa en la antigua tradición de leyendas nórdicas y en las antiguas canciones que narran las aventuras de una serie de héroes y de dioses de la antigüedad.

Otra de las fuentes que utiliza el autor para la realización de esta primera parte son las “Fornaldarsögur” o “sagas de los tiempos antiguos”, obras en prosa que cuentan la historia de Islandia antes de su colonización en el siglo X. Estas obras aparecieron a partir del siglo XII pero Saxo pudo conocer un gran número de estas “fornaldarsögur” que le habrían llegado por tradición oral y el se habría encargado de ponerlas por escrito.

Saxo Grammáticus para documentarse recurrió con seguridad a obras de historiadores como: Veda el Venerable, Dudón de Aquitania, Paulo Diacono y probablemente también conoció las obras de Orosio, Jordanes y Gautier de Chatillon.

A partir del libro 10 empezaría la segunda parte histórica.

 

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Saxo Grammáticus según Louis Moe (1857-1945)

 

Saxo Grammáticus, a quien se le ha atribuido la escritura de la Gesta Danorum, fue un erudito, teólogo e historiador danés.

Se piensa que Saxo fue secretario de Absalon (1128-1201),  un obispo de la ciudad danesa de Roskilde que ejerció entre los años 1158-1192 d.C. y después también fue arzobispo de la ciudad de Lund desde el año 1178. Absalon fue el consejero mas cercano y el de mayor confianza, amigo personal, del rey Valdemar I de Dinamarca.

La obra de Saxo no se terminó hasta después de la muerte de Absalon pero sin duda fué el arzobispo una de las principales fuentes de conocimiento sobre la historia medieval danesa.

 

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Mapa de Dinamarca bajo el reinado de Valdemar I

La obra de la Gesta Danorum, escrita en latín, la realizó Saxo alrededor del año 1208 d.C. En esta obra se piensa que se basó Shaekspeare para realizar“Hamlet” inspirándose en la vida del principe danés Amlet descrito por Saxo en una de las sagas.

También la obra de Saxo Grammáticus le sirvió de inspiración a Friedrich Schiller, al aparecer la primera narración del cuento del disparo de la manzana “Apfelschuss” popularizado por Friedrich Schiller mucho tiempo después en“la saga de Guillermo Tell” que a su vez se basaba en una leyenda popular suiza.

El original de la Gesta Danorum no se conserva, se conoce a través de ediciones posteriores. Pedersen hizo una copia pero se quemó. Anders Sorensen tuvo acceso al original en 1575 he hizo su propia copia. Stephanius realizó la primera edición crítica del libro en 1644.

 

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Fragmento de la Gesta Danorum

 

La copia de la Historia danesa ( Gesta Danorum) que se puede encontrar  en la biblioteca nacional de Madrid, su edición y traducción ha sido realizada por Santiago Ibañez Lluch y esta basada en la edición de Müller y Velschlow de 1839.

La obra de Santiago Ibañez Lluch es la principal fuente que he utilizado para realizar este artículo.

Continuará…

 

Bibliografía:

Saxo grammático, Historia Danesa “Gesta Danorum” libros I-IX. Edición y traducción de Santiago Ibañez Lluch

 

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