Pericles, la edad de oro ateniense

Pericles, pertenecía por parte de su padre, Jántipo, a la familia de los Buligios, mientras que por parte de su madre Agarista, sobrina de Clístenes, a la poderosa familia de los Alcmeónidas. Sus amigos, eran importantes pensadores y artistas, como Anaxágoras o Fidias. Adquirió una educación refinada, la cual le proporcionó una visión única del pensamiento de los ciudadanos de su época. Fue nombrado estrategos, que en ese momento era el cargo más importante de la ciudad, por más treinta años consecutivos, y por libre plebiscito, prueba de la confianza depositada en él por el pueblo ateniense. Se elegían diez estrategas, uno por cada phyle. 

Pericles continuó con las políticas y las reformas empezadas por su compañero de partido, Efialtes. Redujo aún más los poderes del consejo del Areópago.

Busto de Pericles.

En cuanto a la Ekklesía, promulgó el derecho de que cualquier ciudadano podía dirigirse a la asamblea.

Modificó el sistema seguido hasta ahora para el nombramiento de arcontes. Hasta este momento, se elegían de entre las grandes fortunas, ahora también podrían ser elegidos de entre los zeugites. El sistema para su elección, a partir de Pericles, consistiría en un sorteo por medio de habas de color blanco y negro[1].

Pericles introdujo una retribución para todos los cargos públicos, llamada misthophoría[2]. Este sueldo favoreció el acceso de las clases populares a las magistraturas, ya que antes, al no ser retribuidas, no podían ser ocupadas por estas clases, que necesitaban tener una fuente de ingresos al contrario que las clases adineradas. Esta retribución se dio a hoplitas, marineros y remeros y a magistrados y funcionarios[3]. El pueblo recibía ayudas de parte del gobierno de la ciudad, como repartos de trigo o entradas gratuitas para el teatro.

Pericles también cambio la forma de acceso a la ciudadanía ateniense debido a la cantidad excesiva de ciudadanos[4]. Ya no bastaba solo con que el padre de familia fuera ateniense, a partir de ahora, lo tenían que ser el padre y la madre, para que el hijo tuviera derecho a ser ciudadano de Atenas.

Todos los nuevos magistrados, antes de acceder a su cargo, debían ser examinados por el consejo de los quinientos y por la Heliea, que debían dar su consentimiento. Si no pasaban esta doble Dokimasía, o examen, no podrían ejercer como magistrados[5].

Las magistraturas sorteables eran muchas, como era el caso de los nueve arcontes, cuya elección desde tiempos de Solón se realizaba por el método antes mencionado. El sorteo se realizaba mediante un sistema que impedía cualquier tipo de fraude o preferencia en su elección. Era realizado por los Thesmótetes en el Teseón, un edificio situado en la Acrópolis de Atenas. El sorteo para designar a los jueces de los tribunales era realizado por los arcontes. Estos jueces, eran elegidos por sorteo de entre las diez tribus áticas. El método consistía, como lo explica Aristóteles[6] en su Constitución de los atenienses, en la utilización del Klerotérionun artilugio mediante el cual se votaba asegurando la máxima parcialidad. Este objeto, semejante a una estela de mármol rectangular, disponía de una serie de ranuras distribuidas en columnas, donde se iban depositando unas fichas, que a su vez eran sacadas de unas urnas. En estas fichas estaba grabado el nombre del candidato, junto al nombre de su padre y al del demos al que pertenecía. Después, por un sistema de bolas blancas y negras que caían arbitrariamente a través de un tubo, se iban seleccionando los magistrados.

Fragmento de Kleroterion. Museo del Agora, Atenas.

Bajo el gobierno de Pericles, la ciudad de Atenas adquirió su máximo apogeo. Se construyeron multitud de edificios, como, por ejemplo, la acrópolis de Atenas. Los principales escultores en la época de Pericles fueron Mirón, Fidias o Policleto.

Acrópolis de Atenas.

Muchas de estas construcciones fueron financiadas con el tesoro de la Liga de Delos, que fue trasladado de la isla de Delos a Atenas por los atenienses, con el pretexto de que, en dicha isla estaba muy expuesto y corría peligro de ser robado. Esto ocurría en el año 454-453 a.C.

Los atenienses aprovechando su posición de organizador de la liga de Delos, se expandieron creando multitud de kleruquias, en las que se establecían colonos atenienses, imponiéndose también su modelo de gobierno.

Tras la paz de Calias, se sucedió el gobierno de Pericles, que aprovechó el momento propicio, comprendiéndolo y utilizándolo, para llevar a la ciudad de Atenas a su máximo exponente. Durante el gobierno de Pericles, Atenas vivió su edad de oro.

En el año 431 a.C. estallaba la guerra del Peloponeso, entre Atenas y Esparta. Un año después del comienzo de este conflicto, Pericles daba un discurso fúnebre en la tumba de los combatientes atenienses muertos en el primer año de combate[7]. En este discurso, Pericles ensalzó los valores del honor y de la muerte en combate, y también de la vida cívica, como valores fundamentales sobre los que se rige la nación ateniense. 

Un año más tarde en el 429 a.C., Pericles moría, a causa de la peste, que habían traído unos comerciantes procedentes de Asia y que asoló la ciudad de Atenas.

El gobierno democrático de Pericles, fue conocido, como el gobierno del primer ciudadano. Este hecho, y la expansión del imperio marítimo, que la ciudad de Atenas había creado, chocaban con el concepto mismo de la democracia, ya que Atenas mantenía su hegemonía sobre las otras ciudades de la Liga. Sin embargo, esto no afectó en nada a la idea de igualdad y equilibrio entre las clases populares y las aristocráticas, que proponía este sistema de gobierno ateniense. La esclavitud, existente en Atenas, es otra de las contradicciones que se pueden observar en el sistema de la polis de Atenas. Gracias a esta esclavitud y su duro trabajo, la ciudad de Atenas llegó, en gran parte, a su apogeo comercial.

 Los lacedemonios decidieron entrar en guerra contra los atenienses por diversos motivos. Existía una rivalidad profunda entre jonios y dorios, a parte, otras ciudades querían minar el poder ateniense, como la ciudad de Corinto, que convenció a los espartanos de que atacaran a los atenienses. Éstos lo hicieron primero indirectamente. Empezaron acusando a los amigos de Pericles, como hicieron con Fidias o Anaxágoras, para ensuciar la imagen de la cual gozaba de buen gobernante y estadista. En estos ataques a la imagen pública de Pericles, los lacedemonios contaron con el apoyo de las clases aristocráticas atenienses.

Los espartanos invadieron el Ática con su rey Arquídamos al frente, pero un enemigo mayor golpeó la ciudad, la peste, que castigó a los ciudadanos atenienses y a los habitantes de los alrededores de la ciudad, que se habían refugiado en Atenas por el ataque lacedemonio. La peste se llevó la vida de Pericles. Esto supuso el fin de una época de esplendor y apogeo que nunca más se repetiría.

Tras Pericles aparecerían los demagogos, que se dedicaban a prometer lo que los ciudadanos querían oír, con el fin único de alcanzar el poder, pero sin intención de cumplir sus promesas. Nicias y Cleón se enfrentaron por el control político de Atenas. Destacó el general Demóstenes, que consiguió importantes victorias para los atenienses. En el año 422 a.C. se consiguió la paz de Nicias, pero esta tregua no duró mucho.

Pronto destacó Alcibíades en la política ateniense. Sobrino de Pericles, al cual admiraba y del cual desde pequeño aprendió, ya que éste lo cuidó tras fallecer su padre en combate. Sin embargo, por unos hechos desafortunados en los cuales fueron mutiladas las cabezas de unas estatuas sagradas para los atenienses, y tras encontrar pruebas de que Alcibíades fue el promotor del acto, sería condenado a muerte. Éste, pidió asilo a los espartanos, en un intento de recuperar su prestigio perdido, con la idea de hundir a Atenas, para que ésta, se viera obligada a llamarlo, como única solución contra el enemigo[8].

Atenas perdió la guerra contra los espartanos y sus aliados, que impusieron unas duras condiciones a los vencidos.

Tras la derrota, destacó Terámenes, que intentó traer de vuelta a Alcibíades. Pero un espartano, Lisandro, se interpuso en la política ateniense y convenció a la asamblea de que votaran una comisión de treinta ciudadanos. Éstos establecieron el régimen conocido como el de los treinta tiranos. El fin de las instituciones democráticas griegas llegó con la instauración de la monarquía macedonia.


[1] Nack, Emil- Wägner, Wilhelm, Hellas, p.243.

[2] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 27,3 y en Política, 1274a, 8-9.

[3] Nack, Emil- Wägner, Wilhelm, Hellas, p.244.

[4] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 26,4.

[5] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 55,1 y ss.

[6] Aristóteles, Constitución de los atenienses, 63,1 y ss.

[7] Tucídices, Historia de la guerra del Peloponeso, II, 35-46.

[8] Nack, Emil- Wägner, Wilhelm, Hellas, p.327,328.

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