Breve aproximación a Tartessos. Historia de un reino legendario. Parte I

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Características generales

Antes de iniciar este viaje por la historia antigua de nuestra península, advertir que se habla de Tartessos en algunas fuentes antiguas, como de una ciudad. Dicha ciudad todavía no se ha encontrado, pero si su área de influencia, un reino fértil lleno de riquezas.

Los primeros en mantener contactos con Tartessos fueron los fenicios (S VII a. C.), después llegaron los griegos ( S VI-V a.C.).

Para las fuentes escritas griegas Tarteso era un territorio al suroeste de la península ibérica y un río del mismo nombre que atravesaría dicho territorio.

La influencia del comercio con los fenicios, que trajeron a las tierras de la península su tecnología mas avanzada actuó de detonante para la evolución del reino. Este hecho propicio cambios importantísimos en la forma de actuar y en la cultura de la región de Tartessos con la introducción de nuevas técnicas de cultivo, de extracción de minerales, de tratamiento de los metales preciosos, etc … por lo que se puede hablar del paso de la protohistoria a la historia propiamente dicha después del contacto con los fenicios.

Para la historiografía contemporánea Tartessos es una cultura que se dio en el bajo Guadalquivir y el área onubense durante los siglos IX al VI antes de Cristo.

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Fuentes históricas escritas:

Sobre Tartessos se habla en fuentes antiguas como la “Ora marítima” de Avieno, poeta romano del siglo IV después de Cristo, aunque su obra de inspiró en relatos o “periplos” de antiguos marineros que pasaban sus conocimientos de navegación de boca en boca. El periplo originario que se narra en la “Ora Marítima” pudo haber sido realizado por un marino griego del siglo VI a.C.

Estrabón(64-24 a.C.), geógrafo e historiador griego cuya obra esta perdida y de la cual solo se conserva su “Geografía”.

Una de las fuentes mas antiguas que habla de Tartessos es la de Estesícoro de Hímera, poeta griego que vivió entre los años 630 a.C.y 550 a.C..

Hecateo de Mileto, geógrafo e historiador griego durante el siglo VI antes de Cristo, hace referencia a la ciudad de Tartessos llamándola “Elibirge”.

Herodoto, geógrafo e historiador griego(484-425 a.C.) nos habla de un armador griego llamado Coleo de Samos que llegó a Tarteso alrededor del siglo VII a.C. Por entonces no existía todavía  un emporio griego. Dicho armador consiguió riquezas gracias al comercio con los indígenas. Herodoto también nos habla de las relaciones de los griegos con el rey Argantonio.

Estrabón sin embargo intenta actualizar las informaciones sobre Tartessos con las fuentes de su época asegurando que el río que los antiguos llamaban Tartesos es el río que en su época es llamado Betis y los habitantes de la zona eran los túrdulos. Estrabón relaciona también el tártaro de Homero, una de loas regiones del Hades, con Tartessos.

Existen otros textos griegos donde también se habla de Tarteso como es el “Tratado sobre las cosas maravillosas oídas”.

El papiro de Artemídoro” encontrado en un vertedero egipcio hace pocos años, contiene una parte de la “Geografía” de Artemidoro de Éfeso, que se conoce solo por ser citada en textos de Estrabón, Plinio o Esteban de Bizancio. Esta obra contiene una representación cartográfica de parte de la península. la dotación del papiro es de mediados del siglo I a.C. uno de los mapas mas antiguos del mundo occidental.

No existen fuentes fenicias conocidas. En el caso de haberlas nos ayudarían a comprender mejor el pasado del suroeste peninsular ya que fueron ellos los que mantuvieron un mayor contacto con las gentes de la zona.

Los autores romanos son los que mas errores cometen a la hora de hablar de Tartessos ya que han desarrollado sus escritos a través de leer las fuentes griegas.

Hoy en día se conoce la región de influencia de Tartessos, gracias a la arqueología y a descubrimientos como el del “tesoro del Carambolo” cerca de Sevilla, aunque a día de hoy no esta tan claro si dicho tesoro es de procedencia tartesia o mas bien fenicia.

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Tesoro del Carambolo

Según investigadores como el  historiador alemán Adolf Schulten, que realizó sus investigaciones a principios del siglo XX, podría encontrarse la ciudad de Tarteso en la desembocadura del río Guadalquivir, en las marismas del Coto de Doñana, lugar donde realizó múltiples excavaciones sin haber logrado encontrar nada.

La zona de influencia de Tartessos o Tarsisch como llamaban a la zona los fenicios y como es conocida en fuentes antiguas como en el antiguo testamento, es muy amplia. Ocupa un amplio terreno que va desde Onoba (Huelva) a la que confluían los ríos Tinto y Odiel, principal ciudad donde se producía un comercio abundante, hasta la costa mediterránea. En la desembocadura del Guadalquivir, en esa época, había un lago, el Lago Ligustino, ocupando los terrenos del actual Coto de Doñana. Este lago favorecía el transito de mercancías y el comercio en general al facilitar el transito de embarcaciones.

Comercio, primero con fenicios, establecidos en Gadir y después con foceos (griegos provenientes de la región de Focea an Asia menor) que establecieron un emporión o base comercial en Onoba.

Principales establecimientos de Tartesos

Establecimientos como Huelva, Niebla, Tejada Vieja y San Bartolomé de Almonte, Spal, El Carambolo, Carmona, Los Alcores, Montemolín o Setefilla, y establecimientos situados en la periferia del territorio de Tartessos como Castulo, son referencias de las ciudades tartesias atestiguadas por los descubrimientos arqueológicos en dichos lugares. Indicadores de esta presencia tartesia anterior a la llegada de los fenicios es la cerámica encontrada en la zona llamada de “retícula bruñida” formada por motivos geométricos y superficies bruñidas aunque también las hay lisas.

Comercio con fenicios

Con la llegada de los fenicios a las costas de Tartessos alrededor del siglo VII a.C. y el establecimiento de un complejo sistema colonial por estos, primero en Gadir, donde establecerán una factoría comercial y un santuario dedicado al dios Melkart en una isla próxima a la costa, y después estableciendo factorías o barrios en las principales ciudades de Tartessos, empezará un proceso de transformación de la cultura y tradiciones de la zona sur de la península. La influencia de los fenicios sobre Tartesos se notará en múltiples factores como en la jerarquización de la sociedad, la forma de tratar los metales, con la introducción de nuevas técnicas traídas del próximo oriente como son la copelación, el repujado, etc…también estará presente la influencia fenicia en los enterramientos, haciéndose notable la diferenciación entre las clases adineradas, gracias al comercio con los fenicios, y las demás.

En la aparición de nuevas tecnologías para la extracción del mineral y su posterior beneficio y nuevos mecanismos para la gestión y aprovechamiento del territorio.

La aparición de la escritura en la zona también se ve influenciada con la llegada de los fenicios y su sistema alfabético. Aunque Estrabón nos habla de textos escritos tartesios de 6000 años de antigüedad.

Los fenicios trajeron nuevas especies vegetales así como nuevas técnicas de cultivo.

La influencia fenicia fue tal que se puede decir que con la llegada de los fenicios y la posterior asimilación de su cultura se de el paso, en el sur peninsular, de la protohistoria a la historia.

Principales productos del comercio de Tartessos

Estaño: Este mineral lo obtenían los tartesios de explotaciones como la del río Tinto en la actual región de Huelva.

Pero también, según A. Schulten, es conocida la ruta marítima que realizaban estos por la costa hasta la zona de Cornualles, en Inglaterra, también en la Bretaña francesa, para obtener estaño de aquellas lejanas explotaciones. Esta ruta la aprendieron los fenicios de los tartesios, que también la utilizaron y la mantuvieron en secreto frente a comerciantes romanos, cartagineses o griegos.

Plata: muy abundante

Oro: también abundante

Bronce: de gran calidad y muy demandado por los comerciantes que acudían a las costas de la Península .

Comercio con griegos

El comercio de Tarteso con comerciantes griegos se produjo principalmente a partir del siglo VI y V antes de Cristo.Antes de estas fechas ya habían aparecido en las fuentes escritas antiguas noticias de la llegada de naves griegas a las costas del sur de la península ibérica.

 El Rey Argantonio

Del rey Argantonio se habla en las fuentes. Herodoto habla de los viajes griegos a la zona y sus relaciones con el rey Argantonio. Se dice de el que fue un buen rey generoso y muy longevo. Las fuentes griegas cuentan la historia de que el rey Argantonio después de oír lo que contaban los griegos acerca de las incursiones persas que estaban sufriendo los foceos en Asia menor, les dio suficiente plata para construir una muralla que rodeara la ciudad y así poder protegerse de los ataques persas.

Gargoris y Habis

Se trata de una historia que proviene de una sola fuente escrita, la de Justino, escritor romano del siglo II d.C.En la historia se cuenta la historia de dos reyes posibles fundadores de la cultura tartesia. Uno es cruel y bárbaro y el otro inteligente y avanzado representando posiblemente de esta forma la asimilación de la cultura fenicia y sus avances técnicos por parte del rey Habis.

Esta es la historia de Gargoris y Habis:

“Por otra parte los bosques de los tartesios, en los que los titanes, se dice, hicieron la guerra contra los dioses, los habitaron los curetes, cuyo antiquísimo rey Gárgoris fue el primero que descubrió la utilidad de recoger la miel. Éste, habiendo tenido un nieto tras la violación de su hija, por vergüenza de su infamia intentó hacer desaparecer al niño por medios diversos, pero, salvado de todos los peligros por una especie de fortuna, finalmente llegó a reinar por la compasión que despertaron tantas penalidades. Ante todo, ordenó abandonarlo y, pocos días después, al enviar a buscar su cuerpo abandonado, se encontró que distintas fieras lo habían alimentado con su leche. Después de llevarlo a su casa, manda arrojarlo en un camino muy estrecho, por el que acostumbraba a pasar el ganado. Hombre verdaderamente cruel, ya que prefería que su nieto fuera pisoteado en vez de darle muerte simplemente. Como también entonces había salido ileso y no estuvo falto de alimentos, lo arrojó primero a unos perros hambrientos y torturados por la privación de muchos días y después también a los cerdos. Así pues, puesto que no solo no recibía daño, sino que ademas era alimentado por las ubres de algunas hembras, mandó por último arrojarlo al océano. Entonces claramente por una manifiesta voluntad divina, en medio de las enfurecidas aguas y el flujo y reflujo de las olas, como si fuera transportado en una nave y no por el oleaje, es depositado en la playa por unas aguas tranquilas, y no mucho después se presentó una cierva, que ofrecía al niño sus ubres. Mas tarde, por la convivencia con su nodriza el niño tuvo una agilidad extraordinaria y durante mucho tiempo recorrió montañas y valles en medio de los rebaños de ciervos, no menos veloz que ellos. Finalmente apresado con un lazo, es ofrecido al rey como regalo. Entonces por el parecido de las facciones y por las señales que se habían marcado a fuego en su cuerpo cuando pequeño, reconoce al nieto. Después admirando tantas penalidades y peligros, él mismo lo designa su sucesor en el trono. Se le puso el nombre de Habis, y, después de haber recibido la dignidad real, fue de tal grandeza, que parecía no en vano arrancado a tantos peligros por la majestad de los dioses. De hecho sometió a leyes a un pueblo bárbaro y fue el primero que enseñó a poner a los bueyes bajo el yugo del arado y a procurarse el trigo con la labranza y obligó a los hombres, por odio a lo que él mismo había soportado, a dejar la comida silvestre y a tomar alimentos más suaves. Sus vicisitudes parecerían fabulosas, si no se contara que los fundadores de los romanos fueron alimentados por una loba y que Ciro, rey de los persas, fue criado por una perra. Prohibió al pueblo los trabajos de esclavo y distribuyó la población en siete ciudades. Muerto Habis, sus sucesores retuvieron el trono durante muchos siglos”

(Justino, XLIV, 44, 1-14)

 

Bibliografía:

“Tartessos, contribución a la historia mas antigua de occidente” de Adolf Schulten

“Protohistoria y antigüedad de la Península Ibérica vol. 1 las fuentes y la Iberia colonial” de Eduardo Sanchez-Moreno (coord.), Adolfo J.Dominguez Monedero, Joaquin L. Gomez-Pantoja

 

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