El monasterio del Escorial, copia del templo de Salomón en la Comunidad de Madrid. (parte-1)

Sobre el emplazamiento y la construcción:

Situado en las faldas del monte de Abantos , en la sierra de Guadarrama, se encuentra El Monasterio del Escorial, esta imponente obra de arquitectura que, como si de un barco en una tempestad de montañas se tratara, aparece ante nosotros majestuoso.

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Ideado por Felipe II para cumplir el deseo de su padre Carlos V de buscar un emplazamiento para su tumba, al final lo acabó convirtiendo en un mausoleo de la realeza española hasta nuestros días, ya que la mayoría de los reyes de España desde Carlos V, salvo contadas excepciones, están enterrados ahí.

El Escorial también cumpliría la función de monasterio de la orden de los Jerónimos, la orden monástica favorita de Carlos V, basílica, escuela, biblioteca y residencia real.  El  arquitecto de semejante obra fue Juan Bautista de Toledo al que después sucedería Juan de Herrera. también intervinieron, Juan de Mijares, Giovanni Batista Castello El Bergamasco y Francisco de Mora.

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La búsqueda del emplazamiento ideal para esta obra de arquitectura se la encargó Felipe II a un comité de arquitectos, médicos y filósofos. Felipe II barajó dos opciones antes de decidir. La primera fue el monasterio de la orden de los Jerónimos en Guisando, en la provincia de Ávila, donde Felipe II acudía a menudo, pero se desechó la idea por su distancia con respecto a Madrid. El segundo lugar que manejó el rey fue el Real de Manzanares. Este fue rechazado por la dureza de su suelo.

El comité de sabios designado por Felipe II, actuaron según la ciencia  de Vitrubio (gran arquitecto romano de la época de Augusto) viendo y desechando hasta que se mostraron de acuerdo en el lugar.

En 1561 Felipe II toma la decisión final de donde emplazar la obra. Un lugar en las faldas de la sierra de Guadarrama en las inmediaciones de un pueblo llamado “El Escorial”.

La primera piedra se puso el día 20 de Agosto de 1563 según lo acordado por el rey. “Primarius lapis”. La piedra fue bendecida por Fray Bernardo de Fresnesdilla, monje franciscano y confesor del rey. La fecha elegida para la colocación de esta primera piedra coincide con la colocación de la última piedra del Concilio de Trento, es decir con su final. A si se quería dar a entender que la obra del Escorial era una continuación de la obra empezada en el Concilio de Trento de renovación y limpieza de cara de la iglesia.

Las obras del Escorial duraron 38 años. Durante las primeras fases de la obra el rey habitaba en la casa del cura del pueblo mientras supervisaba las obras. Era un pueblo que se había formado por herreros de la inmensidad de trabajadores que requería esta construcción y que habían formado una pequeña aldea de casas humildes en los alrededores del futuro monasterio. Este pueblo recibió el nombre de “La Herrería de Nuestra Señora de Fuentelámparas” y mas tarde “la Dehesa de la Herrería”.

En la obra del Monasterio de El Escorial destacó la labor de Fray Antonio de Villacastín, que vino a desempeñar la función de Obrero Mayor. Este fraile corista de la orden de los Jerónimos, era conocido por su buen trabajo en la obra de adecuación del monasterio de Yuste para la llegada de Carlos V.

Fray Antonio de Villacastín nació en 1512 en Villacastín, Segovia. Se quedó huérfano a los pocos años de vida. Fue adoptado por su tío que le enseño a leer y a escribir. Cuando de independizó fue a vivir a Toledo donde trabajó en la construcción con un maestro aparejador que le enseño el oficio. Pasado el tiempo quiso hacerse religioso e ingresó en el convento de Santa María de la Sisla, cerca de Toledo, de la Orden de los Jerónimos.

Durante las obras del monasterio destacó fray Antonio por su buen hacer, tanto que el rey quiso conocerle en persona. Al mostrarse esquivo el fraile y evitar al rey en varias ocasiones que este paseaba por la obra, hizo, sin quererlo, que aumentaran las ganas de Felipe II por conocerlo. Otro en su lugar no habría desaprovechado la oportunidad de darse a conocer al rey. Esto demostró la humildad de fray Antonio que conmovió a Felipe II. Meses después pudo el rey hablar con el, un día en el que fray Antonio se encontraba en un andamio sin posibilidad de escapar. El rey lo abordó con preguntas sobre la obra a las cuales el fraile respondió con franqueza e incluso aconsejando al monarca sobre algunas cuestiones. A partir de entonces le mandó llamar a menudo y llegó a convertirse en amigo y fiel consejero del monarca. Que aunque Fray Antonio fuese parco en palabras siempre dijo la verdad al rey y en muchas ocasiones aconsejó acertadamente sobre detalles de la construcción.

continuará…

Fuente: “Historia de la construcción del Monasterio del Escorial” de Fray Joseph de Sigüenza

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