Historia del púlpito desaparecido de Dueñas. Una prueba del tráfico de obras de arte en la Palencia del siglo XX

Fuente: Museo Arqueológico Nacional

                                                                                              

RESUMEN: En este artículo contaremos la historia de cómo un púlpito gótico de la iglesia parroquial de Dueñas viajó desde tierras palentinas hasta Nueva York, pasó por Francia y volvió a España, para acabar expuesto en la sala 27 del Museo Arqueológico Nacional de Madrid, perdiendo en su deambular por el orbe su linaje palentino.

KEYWORDS: Palencia, Arcadio Torres, MAN, Dueñas, Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción, ermita-santuario de Onecha.

El Museo Arqueológico Nacional de Madrid alberga en su interior un púlpito cuyo origen permanecía desconocido. Una investigación reciente ha desvelado su origen palentino[1]. La obra de arte en cuestión formó parte de la iglesia parroquial de Santa María de la Asunción situada en la localidad de Dueñas. Además, pudo haber estado temporalmente en la ermita-santuario de Onecha situada a las afueras de la localidad. Pero ¿cómo llegó este púlpito de madera tallada desde tierras palentinas a la capital del reino, cruzando en su periplo el océano Atlántico hasta llegar a Nueva York y, de vuelta esta vez a través de Francia, otra vez a España? ¿Por qué el MAN[2] desconocía la procedencia del púlpito hasta ahora? Y, por último, ¿quién era Arcadio Torres, y cómo consiguió este personaje hacerse con el citado púlpito? A lo largo de este artículo intentaremos dar respuesta a estas preguntas.

El contexto internacional

La increíble historia que vamos a narrar a continuación tuvo lugar durante la segunda mitad del siglo XX en la España dominada por la dictadura franquista.

Tiempo atrás, durante los años que siguieron a la conclusión de la Guerra Civil, Franco, siempre temeroso de una posible intervención internacional que lo derrocara en favor de una democracia constitucional, se daba cuenta, sin embargo, de que la temida actuación internacional en su contra nunca llegaría[3]. Por otra parte, desde los Estados Unidos -país que al finalizar la Segunda Guerra Mundial se había autodenominado garante de la paz y la democracia en el mundo- veían con buenos ojos la caída de Franco, adscrito a las potencias del Eje durante el conflicto mundial pero, pasados los años y una vez finalizado el conflicto -ya inmersos en el contexto geopolítico de la Guerra Fría-, los estadounidenses veían con temor el avance comunista en Europa. Además, según su punto de vista la caída del gobierno franquista podía desencadenar el surgimiento de un gobierno pro ruso en la Península que desestabilizara los delicados equilibrios diplomáticos en la zona.

A partir de la década de 1950, el gobierno de la dictadura, estancado comercialmente debido al ostracismo al cual era sometido internacionalmente, intentaba una ligera apertura al mundo, entre otras fórmulas, a través de pactos bilaterales con el gobierno norteamericano, que a su vez tenía, como hemos comentado anteriormente, intereses geopolíticos en nuestra región.

Entre tanto, el patrimonio cultural español hacía tiempo que se descuidaba, y se encontraba en su mayor parte abandonado y sin control.

La penosa situación de nuestros tesoros patrimoniales fue aprovechada por unos anticuarios, que comerciaron con obras de arte pertenecientes al estado español contando con el beneplácito de algunas instancias de la jerarquía eclesiástica y del propio gobierno.

Arcadio Torres Martín

De este contexto surgió Arcadio Torres Martín[4], un personaje que centrará nuestro relato de ahora en adelante. Fue un anticuario e investigador ocasional, gran conocedor del patrimonio cultural peninsular, involucrado en distintas ventas de objetos del arte patrimonial español.

Curiosamente, comenzó su carrera como funcionario de correos, tras aprobar la oposición en el año 1919, aunque poco a poco se fue introduciendo en el mundo de las antigüedades, y consiguió con el tiempo labrarse un nombre como anticuario. Fue miembro fundador de la institución cultural palentina Tello Téllez de Meneses.

Gracias al tráfico de obras de arte al que se dedicó, muchas veces en compañía de su hermano, consiguió labrarse un patrimonio considerable que le abrió las puertas a la vida social en Palencia. Debido al estatus conseguido y su fama de buen conocedor del arte palentino, pudo acompañar a personajes destacados en sus visitas por España, como fueron el hispanista W. S. Cook o el embajador americano en España.

Si bien la pobreza endémica tras la Guerra Civil motivó la búsqueda de formas de ganar dinero por un mero afán de supervivencia, también el apoyo del Movimiento y su aquiescencia contribuyó al negocio internacional de obras de arte del patrimonio cultural español establecido, entre otros, por Arcadio Torres.

Es por esto por lo que, durante la Guerra Civil, y como gesto de buena voluntad hacia el bando rebelde, A. Torres se reincorporó a su antiguo puesto como funcionario de correos, y donó su sueldo íntegro a las arcas del bando franquista[5].

Entre otros muchos negocios Arcadio Torres Martín, facilitó la venta del ábside de la iglesia de San Martín de Fuentidueña, en Segovia, al museo de arte de Nueva York[6] para engrosar las salas de su museo especializado en la Edad Media llamado The Cloisters. Y, cómo no, fue el causante de que el púlpito de la iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción de Dueñas, viajara hasta Nueva York. También estuvo involucrado en la desaparición y venta de obras procedentes de San Andrés del Arroyo (Palencia), Santa Clara (Palencia) o en la venta de Las Tablas de San Juan de Flandes (San Lázaro, Palencia).

El púlpito de Dueñas

El púlpito protagonista de nuestro relato perteneció, según recientes investigaciones[7], a la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción de Dueñas en Palencia; templo de estilo románico tardío, cuya construcción se llevó a cabo en el siglo XIII. Pudo haber sido trasladado en algún momento a la ermita-santuario de Onecha, a las afueras de Dueñas. Actualmente la tribuna en cuestión se encuentra expuesta en la sala 27 del Museo Arqueológico Nacional en la ciudad de Madrid.

El 7 de diciembre del año 1948 esta iglesia sufrió un aparatoso incendio[8] que la dejó parcialmente en ruinas.

Este incendio pudo ser aprovechado por A. Torres para hacerse con el púlpito en cuestión según la reciente hipótesis[9]. Con una oferta monetaria por el púlpito, pudo haber beneficiado a la congregación religiosa en la aportación de fondos para la reconstrucción del dañado templo, haciéndose de forma sencilla con un elemento susceptible de ser vendido en el mercado de obras de arte internacional.

A continuación, Arcadio Torres intentó vender el púlpito al Museo de Arte de Nueva York, el MET, institución con la que ya había tratado en el pasado. Si bien el director del museo J. Rorimer ya conocía al tratante español, al cual había comprado importantes obras patrimoniales, después de este episodio cortaría el contacto con él de manera abrupta.

A. Torres ofreció el púlpito al director del MET[10], J. Rorimer, entre otras muchas obras de arte expoliadas, pero este no se interesó por la pieza. Sin embargo, el director norteamericano esperaba recibir un facistol[11] del coro de otra iglesia palentina[12], de aspecto muy similar al del púlpito, que también le había ofrecido el tratante español y que le interesaba para llenar las salas del espacio antes mencionado dedicado a la Edad Media del MET, The Cloisters, como demuestran los contactos epistolares mantenidos entre Rorimer y Arcadio Torres. Al recibir el púlpito a cambio del facistol, el director del museo norteamericano rehusó adquirir la obra y mostró su enfado en contra del anticuario español quien, al no haber sido capaz de conseguir la obra solicitada, trataba de vender en su lugar el ya famoso púlpito. Tras el primer contratiempo, A. Torres no desistió y escribió de nuevo al director del museo americano para proponerle transformar el púlpito en un facistol de manera artesanal, a quien envió, incluso, planos de cómo realizar la transformación. A esto, Rorimer contestó muy contrariado y cortó relaciones con el anticuario, no sin antes advertirle que debía ser él quien corriera con todos los gastos de embalaje y transporte ya que devolvía el púlpito a España, esta vez vía Francia. Si bien, Arcadio había insistido en que el director de Nueva York dispusiera del púlpito para lo que quisiera, este último no aceptó el presente insistiendo en su devolución.

Conclusión

Esta historia tuvo lugar durante la convulsa dictadura española. Es un ejemplo claro del tráfico de obras de arte pertenecientes al patrimonio cultural español que tuvo lugar en la península durante el siglo XX. El saqueo de multitud de iglesias y conventos a lo largo del territorio quizás fuera motivado por la carestía económica de la época, pero sin duda fue favorecido desde altas instancias eclesiásticas y gubernamentales y aprovechado por éstas con fines políticos.

Tras ser enviada de vuelta por Rorimer, la pieza fue adquirida en la frontera de Irún por el estado en ejercicio de su derecho de tanteo, como se puede observar en el registro del Boletin Oficial del Estado[13] con fecha del 13/07/1964.

 Así es como este púlpito palentino viajó hasta Nueva York para volver después a España y acabar su periplo trasatlántico expuesto en la sala 27 del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

El autor del artículo[14] que presenta esta hipótesis se dio cuenta de que dicho púlpito pertenecía a la iglesia de Dueñas, de esta forma:

“Una casualidad ha provocado la escritura de este texto. Durante la lectura de un reciente artículo de María José Martínez Ruiz llamó mi atención una fotografía en blanco y negro procedente de los archivos del Metropolitan Museum de Nueva York[15] . Se trataba de la tribuna de un púlpito gótico procedente de Dueñas (Palencia), que inmediatamente reconocí como la pieza que se conserva en la Sala 27 del Museo Arqueológico Nacional[16], de la que se desconocía su procedencia[17].

Bibliografía

Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. El diario Palentino. 9 de octubre de 1951. https://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=3018&anyo=1951

Boletín Oficial del Estado. BOE de 13 de julio de 1964, n.º 167, pp. 9027-9028. 1964.

Lorenzo Arribas, J. “El púlpito gótico del Museo Arqueológico Nacional procede de Dueñas, Palencia”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 42/2023, Págs, 629-634. Madrid. 2023.

Martínez Ruiz, M. J. “Arcadio Torres Martín y sus negocios al servicio del tráfico de obras de arte desde España a Estados Unidos”. Archivo Español De Arte, 94(374), pág, 155-159. 2021.

Preston, P. Franco. Caudillo de España. Debate. 2022.


[1] Lorenzo Arribas, J. “El púlpito gótico del Museo Arqueológico Nacional procede de Dueñas, Palencia”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 42/2023. Págs. 629-634. Madrid.

[2] Museo Arqueológico de Madrid.

[3] Preston, P. Franco. Caudillo de España. Debate. 2022.

[4] Martínez Ruiz, M. J. “Arcadio Torres Martín y sus negocios al servicio del tráfico de obras de arte desde España a Estados Unidos”. Archivo Español De Arte, 94(374), 143–162. 2021

[5] Martínez Ruiz, M. J. “Arcadio Torres Martín y sus negocios al servicio del tráfico de obras de arte desde España a Estados Unidos”. Archivo Español De Arte, 94(374), pág, 149. 2021

[6] Ibidem.

[7] Lorenzo Arribas, J. “El púlpito gótico del Museo Arqueológico Nacional procede de Dueñas, Palencia”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 42/2023. Págs. 629-634. Madrid.

[8] Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. El diario Palentino. 9 de octubre de 1951. https://prensahistorica.mcu.es/es/publicaciones/numeros_por_mes.do?idPublicacion=3018&anyo=1951

[9] Lorenzo Arribas, J. “El púlpito gótico del Museo Arqueológico Nacional procede de Dueñas, Palencia”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 42/2023. Págs. 629-634. Madrid.

[10] Metropolitan Museum of Art, New York.

[11] Elemento de madera tallada semejante a un atril, pero de cuatro caras, donde se colocaban los libros de salmos en los coros de las iglesias.

[12] Iglesia de San Juan Bautista de Santoyo, Palencia.

[13] BOE de 13 de julio de 1964, n.º 167, pp. 9027-9028.

[14] Lorenzo Arribas, J. “El púlpito gótico del Museo Arqueológico Nacional procede de Dueñas, Palencia”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 42/2023. Págs. 629-634. Madrid.

[15] Martínez Ruiz, M. J. “Arcadio Torres Martín y sus negocios al servicio del tráfico de obras de arte desde España a Estados Unidos”. Archivo Español De Arte, 94(374), pág, 155-159. 2021

[16] Número de inventario 60703.

[17] Lorenzo Arribas, J. “El púlpito gótico del Museo Arqueológico Nacional procede de Dueñas, Palencia”. Boletín del Museo Arqueológico Nacional, 42/2023. Págs. 629-634. Madrid.

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